miércoles 19 de octubre de 2011

Inyecciones de vida

Ayer me levanté -como todos los días- a las 4:40 AM.

Mi primer destino -también, como todos los días- fue el baño. Me puse mis chanclas, prendí la luz, abrí la llave del agua caliente de la regadera y -no como todos los días- me encontré un hermoso mensaje pintado en una de las 4 paredes del baño.

No reproduzco el mensaje porque al lector de este blog no le importaría leer qué me escribió mi compañera de vida o no le importará como me importa a mí.

Son inyecciones de vida que van directamente al corazón, al alma. Son detalles que inevitablemente hacen que sientas un nudo en el estómago.

Hay cosas, como dice el famoso comercial, que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, están las personas que hacen que la vida sea hermosa.

jueves 13 de octubre de 2011

La no eterna vida

Qué aburrida sería la vida si ésta fuera fácil.

Puse de pretexto un discurso de Steve Jobs para disfrutar más mis días y noches.

Suena cruel, pero el fundador de Apple propone pensar cada mañana que es nuestro último día vivos. ¿Cómo vivirías el último de tus días?

Buen pretexto para comenzar a vivir más seguido. Y me refiero a vivir de verdad.

Y hoy, gracias a Dios y para variar, me encantó abrir los ojos y estar vivo.

miércoles 12 de octubre de 2011

Mi dolor de garganta

Hoy, como nunca antes, desperté por un intenso dolor de garganta. Lo primero que hice, faltaba más, fue ir al cajón en donde se encuentran las medicinas para buscar algo que por el nombre o color me indicara que me aliviaría.

Encontré un Mesulid que, según yo, sirve como desinflamatorio. Me ayudó, es una gran ventaja ser hijo de médico.

Más allá de la molestia y de la despertada (4:35 AM, cinco minutos antes de que sonara mi alarma), el dolor me hizo recordar que estaba vivo.

Bendito dolor.

lunes 10 de octubre de 2011

Un día después

Qué feliz estoy -como de costumbre- por la hermosa familia que tengo.

Qué afortunado soy.

viernes 7 de octubre de 2011

Siete de Octubre

Hoy cumple años mi único hermano de sangre y mi tía Rosario, mejor conocida en la familia como "La Tía Chica".

Pocos, seguramente, de los muchos que la felicitaban se acordaron de la fecha. Debo presumir que estoy en la lista de los que sí le dijeron "felicidades" desde temprano.

Cuántas cosas no viví a su lado, cuántas risas, cuántas lágrimas. Un día se enfermó de cáncer sin darse cuenta; un día se sintió mal... un día se murió.

No sé qué pensaría de mí hoy, seguramente lo sabré cuando me muera y podamos platicar si es que tengo la suerte de alcanzarla. Seguramente baila con un vaso en la cabeza en donde está y ríe y ríe porque le es inevitable hacerlo, creo, como le era inevitable en la Tierra.

Un día como hoy, pero de 1984, nació mi hermano Enrique. Hoy comí con él y con mis padres que aún viven. Qué bien me la pasé, como hace muchos años no me la pasaba con ellos.

Un día como hoy, mi suegra estaba a dos días de parir a la mujer de mi vida.

Bendito Octubre.

jueves 6 de octubre de 2011

La inevitable muerte

La muerte.

La inevitable, odiada y hasta olvidada muerte.

Es la única cita a la que todos llegaremos, sin falta. Me declaro católico, pero no siempre seguidor de la iglesia. Confieso que creo que los muertos nos pueden escuchar y hasta ayudar. Podría asegurarles que tengo pruebas, pero no es así.

Los seres humanos, ingratos por naturaleza, nos olvidamos de los que ya se fueron. Tal vez porque algún día los alcanzaremos y así podrán reprocharlo en nuestra cara.

Pretextos, pues.

Justo ayer, cuando cenábamos, mi compañera de vida y este tecleador platicábamos, negándonos a pensar que esa fecha llegará, sobre la muerte de familiares.

Qué duro, horrible y hasta desesperante debe ser perder a un ser amado.

Alguna vez, mi padre me contó que un colega suyo había perdido a sus padres, esposa e hijo. Todos en diferente fecha. Toda ausencia duele, pero según mi padre, su amigo doctor le confesó que ningún dolor se compara con la muerte de un hijo.

Muchos me han comentado que "Dios no te pone pruebas que no puedas superar".

Quién sabe.

viernes 30 de septiembre de 2011

La obligada lectura

He regresado a la lectura (de libros, porque periódicos leo más de diez todos los días), a la mágica e incomparable lectura. Ésa que te hace ir a lugares que tal vez no existen, ésa que te hace mejorar -inevitablemente- tu redacción y ortografía, ésa que te hace reír o casi llorar con letras, con nada más que letras. Ésa que en familia es mejor.

Revisaba con mi pequeño hijo el fin de semana cuántos libros ya había leído. Siete, sí, cuando el promedio en México es de 2 libros por habitante (y es mucho, creo). Un sábado nos encontrábamos leyendo en la sala, juntos (como no podremos estarlo toda la vida), a un lado del Xbox que tuvo que esperar algunos días para compartir algunos minutos con nosotros.

El Xbox divierte, entretiene. El libro, como el Red Bull, te da alas.

De algo estoy seguro: la llegada de libros a la casa, de ahora en adelante, no parará.

Es una promesa.

***

viernes 5 de agosto de 2011

Mis razones

El mejor pretexto para seguir vivo: Tú, Ustedes.

(Sí, "ustedes" con mayúsculas)

viernes 22 de julio de 2011

Ellos seguían allí

Cuando desperté, mi familia seguía allí.

¿Qué se hace para tener una familia?

Cuando de niño me aseguraban que la familia "es la base de la sociedad" no me explicaron que para muchos, como yo, es la vida.

No lo explicaban porque en el salón de clases jamás te enseñan lo verdaderamente importante: a ser feliz (o mínimo a buscar serlo).

Soy padre de familia, no sé si como lo soñé cuando era pequeño, pero seguramente lo que vivo se parece a un sueño hermoso, encantadoramente hermoso.

***

martes 28 de junio de 2011

Mi olvidado (extraviado) blog

No sé cuándo fue la ultima vez que escribí en este espacio.

Pareciera que recurro al viejo y socorrido pretexto de "ya no tengo tiempo", pero es verdad. Como ya lo he tecleado en otras entradas, no me di cuenta, pero crecí. Me volví un adulto con muchas cosas qué hacer.

Tal vez escribiría todos los días, como antes, si recibiera un pago por hacerlo. Mi naturaleza humana, supongo.

Hace un par de días platicaba con un amigo sobre "ser padre". Me preguntó cómo iba con mi familia, sin dudarlo, le respondí "nací para ser padre, esa es mi misión".

En estos días de ausencia en mi blog cambió mi horario en el noticiero matutino: 6:00 AM es la hora de inicio. Ya sabe el lector las complicaciones a las que se enfrenta quien esto escribe para levantarse a diario, comenzando por el despertador en mi BlackBerry que siempre llega puntual veinte minutos antes de las 5 de la mañana.

El jueves tengo partido en la Escuela del Barcelona en Puebla, ubicada en la Ibero, contra el quipo de mi hijo. Desde que me lo comentó hago planes para jugar y disfrutar ese momento a su lado. Pienso -siempre que estoy con él- que los minutos que estoy a su lado nunca volverán. Jamás.

Crecerá, inevitablmente crecerá.

También llegaron mis 2 años de casado por lo civil y, para variar, olvidé la fecha. Mi amada esposa, también para variar, me lo recordó con un detalle que hoy ocupa un lugar debajo del monitor de mi oficina en el ICI, a un lado de un hermoso cuadro hecho por las pequeñas -aún- manos de mi pequeño.

¿Para qué me las llevé?

Motivación, le llamo.

Quisiera teclear sobre mi undécimo día del padre, pero eso me lo guardo para tener un pretexto mañana para visitar mi extraviado blog.

martes 3 de mayo de 2011

Otro año más...

"Con 60 qué importa la talla de mis Calvin Klein" canta el maestro Joaquín Sabina en su Vinagre y Rosas.

Esa frase me vino a la mente el día viernes, justo en mi cumpleaños. De niño, nunca me imaginé de adulto. Jamás creí que llegaría el día en que jugar ya no fuera prioridad.

Mis globos en el coche, mi familia. No puedo pedir más.

Si me preguntan "¿qué se necesita para ser feliz?" contestaría "Gus, Cynthia y salud".

Nada más.

***

jueves 14 de abril de 2011

¿En dónde está?

¿Dónde quedó el mundo sin preocupaciones?

Qué lejos, no podría medir la distancia, quedaron aquellos días en los que las tardes se iban en jugar o en alguna cerveza en compañía de algún amigo en el jardín de la casa de mis padres en donde dormir, la computadora o la tele eran mis eternos compañeros que suplieron a los libros muchos años.

Ya no hay nada de eso.

¿Dormir? a lo mucho, 6 horas.

¿Televisión? si la llego a prender, 15 minutos.

¿Computadora? sí, para trabajar.

¿Las cervezas? Ya no tomo -ni fumo-.

Dejé de ser un chamaco cuando tenía que dejar de serlo. No sé si disfruté mi niñez, debería de plantearme la pregunta: ¿comparado con quién?.

Me viene a la mente la idea: hay quien nació con el futuro asegurado. Inmediatamente me viene otra idea a la cabeza: Hay quien no conoce los juguetes.

Puta vida, bendita vida.

Jodida vida, hermosa vida.

Son esos días en los que quisiera dormir mucho, días tal vez. Soñar algo trágico para despertar y darme cuenta de que fue una pesadilla, sólo eso: una pesadilla.

¿Qué pensará mi hijo de su padre si alguna vez llega a este abandonado blog?

¿Leerá más de dos post?

No sé por qué estoy escribiendo las ideas que llegan a mi mente, no hay una razón, ni una sola.

Hay días en los que un abrazo puede cambiar la vida, literalmente.

jueves 24 de marzo de 2011

Cuando mataron a Colosio

Todos -los que nacimos en los años 80- recordamos qué hacíamos cuando mataron al candidato priista Luis Donaldo Colosio.

En mi casa no veíamos la tele ese 23 de marzo. Había fallecido el padre de mi padre. Nadie, ni mis tíos o primos, tenían ganas de ver las noticias o algún partido de futbol.

Yo no entendía de pérdidas humanas, tenía a penas 11 años. Mi única preocupación era jugar y -según- estudiar.

Si no entendía de pérdidas humanas, mucho menos de política. No supe que ese día se dio un golpe, de esos que dañan severamente, a la democracia en México. Una prueba más de que la impunidad es la verdadera dueña de la política en el país.

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viernes 18 de marzo de 2011

Llegó el viernes (Santo)

No recuerdo cuándo fue, pero creo que ya tiene algunos meses que pasó.

Un día, sin darme cuenta, empecé a amar los días viernes.

Creo que este amor al día seis (porque así lo dice la Biblia) de la semana es normal en el ser humano. Bueno, para los humanos que trabajamos.

La vida pasa, jamás se detiene, jamás lo hará.

No he aprendido a ser indiferente ante muchas cosas. Lo he intentado, lo juro, pero no siempre puedo evitar enojarme ante actos que no deberían afectarme.

Es mi naturaleza, supongo.

Por lo pronto, me voy a disfrutar el fin de semana con mi familia, con esas dos personas que amo sin condiciones. Por los que vivo, pues.

Estuve a punto de escribir de viejos conocidos -de bares y canciones-. A punto, tal vez el lunes.

jueves 17 de marzo de 2011

Esperaba al segundo

Ayer pensé que me enteraría -de forma oficial- del segundo embarazo de mi esposa.

No fue así.

La prueba casera, comprada en la Farmacias del Ahorro, dijo al emocionado padre que las sospechas se quedaron en eso: en sospechas.

Nadie lo esperaba tanto como yo. No es el momento y tal vez nunca lo será porque no está escrito en los planes que tiene para mi familia alguien muy poderoso y que observa todo desde arriba.

Lo acepto porque mi fe me hace hacerlo, porque creo en mi fe.

Si llega o no llega, bienvenido, pequeño (a).

Será para la próxima, ni modo.

martes 15 de marzo de 2011

Justo ayer

Justo ayer, hace once años, a las 2:30pm, el patio del Instituto Mexicano Madero fue testigo del inicio de una historia de amor increíble, "como de película" dirían los más exagerados.

Me emocionó mucho pensar en ese momento, muchísimo.

Tal vez porque había olvidado que soy un ser humano común y corriente. Un día, sin darme cuenta, el trabajo me atrapó y olvidé recordar momentos que cambiaron mi vida.

Justo ayer me acordé de ese "sí" que me dijo mi hoy esposa.

Me pregunto: ¿qué sería de mí sin ella?

Seguramente, podría apostar, no escribiría este post.

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miércoles 19 de enero de 2011

A miércoles...

Vaya que me ha costado dormir.

Por alguna extraña razón algunas -casi todas- noches no consigo descansar. Digo, el cuerpo humano tiene defectos, es como un auto, pues, pero con sentimientos. Si le pones basura -comida chatarra- como gasolina no te rendirá de la mejor manera. Creo que no debí comparar un coche con la maravilla que somos.

Pero bueno, odio no poder descansar. Casi lo detesto como a las personas que hacen de su vida una monotonía, que hacen las cosas por hacer para que me explique mejor. Es obvio que el planeta Tierra está lleno de esos seres, desgraciadamente.

Necesito un gran respiro. Un par de noches de alcohol y guitarra con canciones de Sabina. Qué buena noche sería si no fuera porque estoy jurado y no puedo emborracharme. Dicen mis amigos que debo estar loco por haber jurado esto. Creo que coincido con ellos y no sólo por el alcohol.

Quien sí debe estar loca es mi amada Cynthia. Eso de quemar las naves y apostar su vida junto a un tipo como yo requiere de mucho, muchísimo valor, pero muchísimo más amor. Del incuantificable para ser exactos.

Si le pagaran por los momentos tan maravillosos que nos hace pasar a mí y a mi hijo, sin duda, estaría entre las mujeres más ricas según Forbes.

Ya no hay tiempo para gastar en sueños. Es el momento en que si no hago realidad las miles de ideas que vuelan en mi cabeza, fracasaré y no puedo permitírmelo. Por Cynthia y Gus. Por mí.

Me va la vida en ello.

viernes 14 de enero de 2011

Por fin es viernes

El viernes debe ser muy parecido a mi esposa Cynthia...

Por eso me gusta tanto.


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jueves 13 de enero de 2011

Y volvió...

Y el tecleador volvió.

El sábado me enteré que un conocido se murió. No rebasaba los 23 años de edad y como siempre, cuando pasa algo así, me hizo reflexionar sobre la vida y la muerte. ¿Qué hay después?

Nadie puede contestar la pregunta, es cuestión de fe o simplemente se cierra el telón y los gusanos lo festejan. "Colgamos los tenis" y ya, no hay nada. Prefiero pensar que iré al paraíso como me lo promete la iglesia si me porto bien.

El árbol navideño volvió al rincón en un par de bolsas negras, se opuso a ser guardado en su caja. Como me opongo a vivir en el "casi", mas o menos así.

No tuve tiempo -según yo- de ir al panteón a saludar a mi tía, pero me acordé de ella y creo que eso cuenta más. Sería hipócrita ir y no sentir lo que siento por ella cuando la pienso.

Quisiera escribir todos los días en mi blog.

No puedo prometerlo.

viernes 24 de diciembre de 2010

Noche buena...

En el parque de la Medalla Milagrosa, donde viví 25 de mis 27 años, no importaban las creencias religiosas o dónde estudiabas o si tu papá era médico o desempleado. Debo haber pasado más horas jugando en las canchas de basket con mis otrora amigos que estudiando para mis exámenes de secundaria.

De mis amigos y cómplices de es etapa de mi vida mucho recuerdo, pero poco sé. Del "chipotes" y de "Romario" no sé nada. Del "carnitas" sólo sé que se casó con su vecina, la embarazó y lo cazaron -con z-, también supe que entró a trabajar a la VW pero sus pocos estudios hicieron que saliera a los pocos meses de haber ingresado a la armadora.

Creo que tecleo un poco sobre mis cuates de la juventud, porque no eran mis amigos, para evitar mencionar que este será el primer año en el que en casa de mis abuelos no habrá navidad. Me dormí con alevosía los últimos años de mi niñez, no me gustaba "acostar" al Niño Dios. Me aburría, pues. Después conocí a mi esposa y su casa se convirtió en la mía.

Hoy ya no puedo volver el tiempo atrás. Ya no hay familia en casa de mis abuelos para el 24 de Diciembre. El tiempo ubicó a cada uno en otros lugares y con otras personas. Debo entender que eso pasa en algunas familias, o por lo menos quiero pensarlo para evitar escribir que esto le pasó a los Delgado.

Y no lloro porque sería faltarle al respeto a las muchas noches en que reímos a carcajadas, en las que los intercambios de regalo unían a los hermanos y sobrinos que jamás imaginaron que un día se acabaría esa fiesta. Hoy tendré dos cenas: con mis padres y otra con la familia de mi esposa.

A las dos asistiré porque es mi obligación como hijo y como esposo, yerno y padre.

Nisiquiera sé por qué estoy escribiendo hoy, cuando debería estar acostado. Tal vez es la necesidad de decirle por medio de este blog a mis abuelos que me acuerdo de la Noche Buena en su casa. Tal vez porque quiero justificar mi ausencia los últimos años cuando todavía vivía mi Tía Chica.

Sólo sé que esta noche repartiré abrazos, muchos, porque no sé si la próxima navidad tendré a los asistentes a la cenas para poder abrazarlos.

Un post improvisado, muy improvisado.

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jueves 16 de diciembre de 2010

Llegó la Navidad

No sé por qué mi familia dejó de "juntarse" para las fiestas de Navidad. De niño, siempre esperaba esa fecha para poder ver a mis primos y jugar con los regalos que dejaban mis tías debajo del siempre pequeño árbol de navidad.

Siempre me dejaban algo, aunque ya tuviera 18 años iba porque los reyes se acordaban de mí. Qué lejos están aquellos tiempos, cómo los extraño. Casi como extraño a mi Tía Chica, la responsable de que las fiestas, cada vez más vacías, se siguieran haciendo. Dios y el destino decidieron que ya era hora de que tenía que partir, su misión -dicen- estaba cumplida.

Justo ahora que no está, es cuando más la recuerdan. Como siempre escribo y digo: es naturaleza humana. Hoy mi tiempo navideño lo empeño en pensar qué le traerán los reyes magos a mi hijo que hace que las vacaciones valgan la pena de verdad. Caray, hasta a él le tocaron decenas de regalos de "Chica". La recuerda, no con claridad porque aún era muy pequeño. Era uno de sus consentidos, como yo.

Un día me enamoré de mi hoy esposa y desde hace 9 años abandoné las cenas de la familia Delgado para sumarme a las de la familia Jiménez. No culpo a los demás tíos y primos de no ir ya a casa de mis abuelos, sería incongruente hacerlo. "Uno va a donde se siente feliz" alguna vez le comenté a otra de mis tías, pero no es "tan" textual. En el momento en el que escribo este post pienso en que quisiera una, sólo una navidad más con mi Tía Chica, con mis abuelos, con mis padres y primos.

Nunca escuché con atención a mi abuelo paterno, hoy daría casi todo por oírlo hablar o por ver bailar a mi tía. El tiempo se acaba y se va sin que nos demos cuenta, es la ley de la vida. No hay un manual para entenderla, sólo la madurez puede enseñarnos por qué estamos aquí y para qué, que es aún más importante.

Tal vez para no pensar en esos tiempos de mi niñez siempre quiero ver el árbol de mi casa prendido, sintiendo que mi hogar es todo lo que pedí en mi infancia porque así es, no podía verme en mejor compañía. Cómo quisiera que mis familiares que se adelantaron me vieran hoy, sé que lo hacen desde muy arriba, pero sólo puedo creérmelo porque mi fe me ciega a hacerlo.

No sólo cada año que termina es una oportunidad para hacer un análisis y jurar que "seremos otros", por lo menos no para mí. Ese análisis debe hacerse diario con una sola intención: mejorar.

Si la vida fuera más fácil, no tendría tanto chiste vivir. No sería tan divertida, pues. La vida con los obstáculos debe entenderse como una oportunidad para derrotarlos, esa es la misión de todo hombre que hace, no debe haber pretextos.

Los pretextos son para los perdedores, y esos no lograron nacer. El nacer, por naturaleza, es un triunfo.

martes 7 de diciembre de 2010

Teletón

Dejando de lado la controversia de que si el Teletón es un negocio para la televisora más poderosa de México, que si las empresas que cooperan lo hacen por pagar menos impuestos, que si lo hacen por quedar bien y no de corazón, creo que las historias que presentan -sí, con todo y drama tipo Mujer Casos de la Vida Real- sirven para reflexionar: y nosotros que tenemos todo, ¿por qué no damos todo cada día?.

No me importa si es un circo montado por Televisa, sé que hay mamás que tienen hijos con discapacidades, que no tienen dinero y que aún así le echan huevos a la vida.

Carajo, mi reconocimiento a las familias, con recursos y sin recursos, que aman y sacan adelante a sus pequeños.

Me pongo de pié, chingao.

viernes 3 de diciembre de 2010

Yo quiero, yo

Quiero una semana en la playa, con mi familia, sin Nextel, sin BlackBerry, sin computadora, sin mi reloj que tanto me gusta. Quiero que el viento me pegue en la cara, que de tanto sol me duela reírme de la alegría que me causa estar vivo.

Quiero dormir y despertar hasta que mi cuerpo tenga ganas de correr tan duro y rápido que sienta que vuelo, no sé qué sensación sea esa de estar "caminando en el aire", pero quiero tener las ganas y pensar que lo hago.

Quiero poner el cariño que le tengo a mi esposa en una caja de regalo y regalárselo para que jamás tenga dudas sobre mi amor incondicional pocas veces demostrado.

Quiero una memoria usb con todos los recuerdos que he olvidado, quiero agradecerle a mis amigos y no amigos el hombre que han formado. Quiero borrar de mi cerebro todas esas ideas y miedos que me impiden ser el mejor ser humano.

Quiero ser libre, pero no sólo en cuerpo, también en mente y corazón.

Quiero, pero cuándo me atreveré...

***

jueves 2 de diciembre de 2010

¿Cómo será?

No quisiera saberlo ahora, pero me pregunto cómo será cerrar los ojos para siempre, cuando ya no volverás a despertar en tu cama para volver a abrazar a las personas que amas o para comer tu platillo favorito.

¿Qué nos espera?

Este día JAMÁS se volverá a repetir.

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martes 30 de noviembre de 2010

Así fue

Cuando desperté ya estaba en ese lugar.
Dicen que fueron 9 meses de espera, pero fueron más. No tengo la fecha exacta. Los elegí sin saber que los haría preocuparse mucho por mí; los elegí sin saber que los lastimaría a pesar de que me aman en toda la extensión de la palabra.
¿Qué habrán pensado mis padres cuando me vieron por primera vez? Tal vez que me parecía a un chango o tal vez dijeron "qué bonito" porque el amor de padre o madre entorpece la vista, nubla la visión, pues.
Nunca, de niño, entendí, porque el amor de mis padres entorpeció mi vista, el sacrificio que hicieron para formar a este tecleador que sigue sin ser totalmente agradecido por los años de amor y formación.
Cuando desperté ya estaba en una cuna del Hospital Guadalupe de Puebla. Más de dos personas le advirtieron a mi mamá que su hijo, osea yo, podía salir mal por una infección de tifoidea que mi madre sufrió. Otros, los más dramáticos, le sugierieron a los jóvenes padres que mejor abortaran, sí, "que abortaran" porque era una decisión de dos.
Optaron por la fe.
El lector ya sabe el resultado.

***

jueves 25 de noviembre de 2010

Le dicen, me dijeron

"Vaya, con un sólo niño que se sepa los municipios de los tres terceros de primara, me conformo" le dijo la maestra a mi hijo ayer.

"Si te sales del salón todo el semestre, te pongo 6" me dijo a mí una profesora en la universidad.

Qué bueno que no es como yo, por lo menos académicamente hablando.

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lunes 22 de noviembre de 2010

¿A dónde van?

¿A dónde van todos los minutos malgastados?

Dura, durísima pregunta.

No imagino qué rumbo pueden tomar 60 segundos empleados en discutir, pobre de aquel o aquella, me incluyo, que han gastado un minuto sin disfrutar la vida.

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jueves 18 de noviembre de 2010

El corazón entero

Dicen -y dicen bien- que en el corazón no se manda, es imposible, pues.

De niños, mi hermano y yo, dividíamos nuestro corazón en 4 partes: un cuarto para mi papá, otro para mi mamá, uno más para la familia -tíos, primos, abuelos- y el último pedazo para los amigos y conocidos.

Siempre puse a mi mamá en el pedazo más grande.

Hoy, la historia cambió como cambia cuando creces.

Mi corazón se dividió en 2 partes: mi esposa y mi hijo, es decir, mi familia y en el otro todos los demás. Carajo, cómo amo mi vida, justo la que me tocó vivir.

Qué sería de mi vida sin Huguet y su amor, su enorme amor. Qué sería de mí sin Gus con esa luz en su risa.

En el corazón no se manda, y mi corazón ha decidido amar, por sobretodo, a Huguet y a Gus.

Que Dios bendiga el amor.

***

Otra vez, amanecí enamorado.

***

miércoles 17 de noviembre de 2010

Apuntes en miércoles

Regresaron las pastillas para dormir.
No sé de cuáles tomo, pero tomo porque me es imposible descansar, es decir, duermo pero no duermo.
Dicen que puede ser el estrés cotidiano, ojalá.
Casi no tengo tiempo -afortunadamente- para otras cosas -como este blog, por ejemplo-.
Celebro los puentes del Bicentenario y Centenario, de la Independencia y Revolución respectivamente, como si yo hubiera peleado.
No imagino qué clase de madrazos se dieron los tatarabuelos de mis abuelos para que hoy podamos gozar de esta libertad que no sé bien si la vivimos con responsabilidad o por lo menos si sabemos que somos libres.
Creo que muchos confunden esa libertad con no estar preso, por ejemplo. Ser libres debe ser más de lo que nos han enseñado en las aulas desde pequeños.
¿Por qué no hay una clase sobre "Aprender a ser Felices" en las primarias de México? Sería una buena opción ¿no creen? o sugiero "Reír hasta que nos duela el estómago". Me gusta este último título. Ese libro no estaba en mi lista de útiles, ojalá lo hubiera estado, me habrían ahorrado horas y horas de aburrimiento.
Hoy leí en el periódico Milenio que el nuevo gobernador, Rafael Moreno Valle, no va a meter a la cárcel a Mario Marín por acuerdos políticos. ¿A quién le importa eso? Pregunto: ¿Qué prefieren las familias? ¿A poco no prefieren una mejor calidad de vida antes que ver a políticos en la cárcel?. O un aumento en su salario... puede ser.
En estos tiempos de la Revolución, México, creo en mí.


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lunes 15 de noviembre de 2010

9 años

Wow.
Qué aventura, indescriptible e increíble.
Ser padre, el mejor regalo que puede darte la vida, sin duda.
En unos minutos, hace 9 años nació mi primogénito, mi luz, mi estrella.
Nada, pero nada sería lo mismo sin su presencia, sin sus risas, sin sus besos.
Bendita la vida que me dio a Gustavo.

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jueves 11 de noviembre de 2010

Nada

Nada, ya nada es como antes porque ya estás conmigo.

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Qué enamorado estoy. No sólo de la vida, porque desde pequeño me enseñaron a amarla cada día. Con el paso de los años, me fui enamorando de vivir como un adolescente de su maestra consentida.

Un día abracé la felicidad y jamás la solté aunque a veces aflojo los brazos por mi condición de ser humano.

Ya sabrán que la única persona que nos impide triunfar y ser felices somos nosotros mismos. Y con "triunfar" no me refiero a ser millonarios o poderosos como nos lo ha enseñado la sociedad erróneamente, claro está.

El verdadero triunfo se consigue cuando te sientes feliz. Y ser feliz no es cuando te dan un regalo y te sientes bien. La sensación es mucho, pero muchísimo mayor. Es cuando te despiertas y ya estás sonriendo, es inevitable.

Esa sensación no se puede comprar en tiendas y tampoco te lo da la "sociedad de la alta".

Se siente tan bien que jamás dejarás ir ese sentimiento.

Qué enamorado estoy de la vida, de Cynthia, de vivir...

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martes 9 de noviembre de 2010

Las 400

Esta es la entrada 400 de este blog que ha sobrevivido a varios intentos de asesinato de este tecleador.

Un par de veces he releído el archivo de este espacio y he notado una plausible mejoría de los primeros textos a los actuales. Sería inicuo no reconocer a las víctimas de las filias y fobias del creador de este espacio, porque no existirían muchos posts.

Por lo menos, una docena de conocidos que no veía -o veo- desde hace mucho tiempo han llegado a este espacio. Qué gusto encontrarlos leyendo lo que sucede en la feliz vida de este afortunado padre y esposo.

No puedo prometer seguir escribiendo porque -afortunadamente- el tiempo libre se ha acortado de forma "escandalosa" dirían los exagerados.

Sigo peleando, como el primer día, con los que no aman vivir porque no logro, ni lograré entenderlos. Bienaventurados los que amamos la vida, porque de nosotros es la Tierra.

Agradezco (ya parece discurso de despedida) a los y las que se han molestado al leer algo en mi blog. Lo he disfrutado y he notado cómo sacan sus traumas y frustraciones. Gracias, en serio, muchas gracias. Lo hago con cariño y con la mejor intención de que mejoren sus actitudes mediocres, lo juro por Dios.

Y también juro por Dios que soy feliz, muy feliz con lo que tengo y hago a diario: desde despertar hasta comer pizza con los que amo y me aman.

Ya comenzaron "mis arrebatos" como casi en todo lo que publico, pero y qué, es mi blog, ja !

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lunes 8 de noviembre de 2010

El peligro de estar vivos

"Nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivos" canta Fito Páez en una de sus canciones más famosas.

"Señor: no nos des el pan nuestro de cada día, que para eso somos humanos" comenta Facundo Cabral en alguna de sus introducciones.

"Dios es tan generoso, que mira a las palomas, siempre tienen qué comer" me comentaba mi madre cuando era niño.

"Échale ganas" le digo a mi hijo todos los días cuando parto de casa en la mañana y le doy un beso. No veo otra forma de sobresalir en la vida.

Qué dura es a veces la vida. No se puede evitar el dolor, es parte de vivir. Pero también es un placer despertar y saber que Dios aún confía en nosotros.

Que siga la vida con muchos, pero muchos días más.

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viernes 5 de noviembre de 2010

Viernes, tamales y frío

Qué frío hace en Puebla.

Pobres de las personas que viven en la pobreza -económicamente hablando-.

Más pobres las que viven en la pobreza mental y espiritual, pero ese es otro tema.

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Nunca, jamás creí que me sentiría tan feliz al escuchar la palabra "viernes".

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jueves 4 de noviembre de 2010

Cambio urgente

Ya no me preocupo, ahora me ocupo.

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jueves 28 de octubre de 2010

Por la carretera de los muertos

Dicen los más grandes (en años) que en estos días "nuestros muertitos" bajan a visitarnos, es decir, vienen del paraíso de la vida eterna o del infierno según la iglesia católica a la tierra a fumarse un cigarrito o a tomarse un tequila en la ofrenda.

Creo que los muertos nos escuchan, nos ven, se burlan de lo que intentamos hacer y hasta nos juegan bromas para divertirse un rato. Bonita tradición en la que no creo.

"En vida, hermano, en vida" dice la señora que me aguantó 9 meses en su vientre. Y es una de las pocas cosas en las que coincido con mi madre. Todos -me incluyo- nos lamentamos de no haberle dicho "te quiero" a las personas justo cuando les están echando la tierra encima.

Cada minuto es una oportunidad de 60 segundos para decirle a alguien "te amo".

¿A poco no?

martes 26 de octubre de 2010

Minutos de blog

¿Qué me falta?
Nada.
Reviso mis bolsillos del jeans Levi´s 527 que uso y encuentro mi cartera Mont Blanc, mi Black Berry, una memoria usb y mi Nextel que va ahí porque el clip está en el auto que estrenamos hace casi un mes y que ya tiene más de mil kilómetros recorridos. Pienso en que tengo que pensar en cómo escaparme a la peluquería porque no soporto tener el cabello un poco largo. Quisiera tener la calma para manejar sin el estrés que me provocan los conductores siempre tan criticados por este tecleador que piensa que si "todos manejaran como yo, la ciudad sería otra, al igual que las calles". Me considero un buen conductor, muy bueno me atrevería a decir. Me costó trabajo aprender a manejar como lo hago ahora, amigos de la prepa me ayudaron prestándome sus autos sin mayor condición que la de ir juntos a todas partes. Nada me preocupaba entonces, ni siquiera chocar, sólo estaba en mi mente el no llegar tarde a casa porque quería evitar a toda costa un regaño por parte de mi padre que me acaba de regalar una pluma Mont Blanc junto con un lapicero que mi mamá "me robó" como yo le robé cientos de cambios cuando me pedía ir a la tienda y cuando no, también. Pretendo pasar un fin de semana increíble con mi familia porque debo de regresarles un poco de la mucha felicidad que me dan sin siquiera notarlo, no trabajo 1 y 2 de noviembre como lo he hecho los últimos 4 años como empleado de la mejor empresa de periodismo en Puebla. El lector pensará "exagera", pero no, y es válido que emita un juicio así cuando no viven y aprenden lo que yo a diario. Visto, como dice Juanes en su canción, una camisa negra que me regaló mi esposa que muero por ver al llegar a casa aunque tenga gripa. Sus besos tan necesarios, como necesario es cumplir mis sueños. Hora de dejar de teclear.

lunes 25 de octubre de 2010

Algún día

Algún día quise ser muy feliz.

De niño, pensaba cómo sería mi vida de adulto. Sí pensaba en tener un par de hijos, nada más. No sabía qué quería ser de grande.

No me preocupé por crecer.

Algún día quise ser muy feliz.

Como hoy.

***

viernes 22 de octubre de 2010

Ese soy yo

De unos días a la fecha pienso -sí, pienso- camino a casa qué y quién soy.

Romántico, católico creyente de Dios y no de la iglesia, padre orgulloso, afortunado esposo, hijo maduro, hermano cómplice, soñador, trabajador, entusiasta, enamorado, empleado fiel y responsable, bailarín de clóset, músico retirado, alcohólico en pausa por juramento, un maestro del volante, un calvo a futuro, amante de las buenas columnas periodísticas, comelón compulsivo, americanista, yerno alegre y ser humano feliz.

Ese soy yo un viernes de octubre.

jueves 21 de octubre de 2010

Gracias, totales

Leo la nota principal del periódico digital e-consulta: "2 de cada 3 poblanos padecen pobreza extrema".

Madres.

Hay una máxima en la mesa de la familia Delgado Jiménez (osea, mi familia): Siempre que nos sentamos a desayunar, comer o cenar en nuestro hermoso comedor de nuestra hermosa casa agradecemos a Dios por ser muy afortunados al tener comida en nuestro plato.

Nunca me he cansado de repetirme: qué afortunado soy. No sólo por lo que como, también por la vida tan chingona que me ha tocado vivir.

Ayer leía en twitter: El verdadero Rey Midas es aquel que convierte todo en REALIDAD.

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miércoles 20 de octubre de 2010

Tantas

Tan corta la vida, tantas mis ganas de estar para siempre contigo.

By Josué Delgado

martes 19 de octubre de 2010

¿Y el blog?

Sí, lo reconozco: soy culpable.

He abandonado este espacio que siempre me ha abierto un espacio cuando tengo ganas de escribir de lo que sea. Jamás me ha puesto una mala cara. Ha aguantado "como los machos" cada una de mis ideas.

¿Y los lectores?

Vaya que les debo una disculpa, bueno, si es que aún los hay.

No he tenido tiempo para teclear las miles de cosas que me han pasado, sí, son miles. Puedo resumir que me encuentro en una buena etapa de mi vida, tal vez la mejor.

Soy feliz.

Como siempre he dicho: creo que esa es la principal misión del ser humano, a pesar del entorno, a pesar de otros seres humanos. Vivo y dejo vivir.

No pienso renunciar a mi felicidad porque, la merezca o no, me hace sentir increíble. ¿Cuándo pasó? No sé, no recuerdo cuándo mi alma y mi corazón se decidieron por el camino al que siempre quise llegar.

No tengo tiempo, pero voy a escribir a menudo.

¿De qué? No me pregunte el lector hoy. Porque justamente hoy soy muy feliz.

Venga, pues, este desesperado intento de volver al blog.

+++

Gracias por los mails recibidos de los lectores.
Se agredecen mucho, muchísimo

+++

Chini, ¿sabes que te adoro?

lunes 4 de octubre de 2010

Juro que lo soñé

El sábado fue mi cumpleaños laboral. Cuatro años trabajando con los mejores; y cuando digo "los mejores" es porque así es. Inevitable no aprender algo todos los días.

"Exageras" dirán los más críticos.

"No miento y juro que es verdad" responderé todas las veces que me lo pregunten porque así es.

Justo ayer soñé que todos mis compañeros de trabajo -los que están y los que se fueron- trabajaban con la camiseta puesta, que amaban a su empresa y no a su salario, pues.

Qué chingón sería ver a todos comprometidos con su empresa. Sería todo tan, pero tan distinto.

Puebla, qué digo Puebla, México sería otro. "Nunca volverás a trabajar si amas lo que haces". Claro que todos queremos dinero y para eso laboramos, pero no debe ni tiene que ser prioridad.

Lástima, sólo fue un sueño.

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miércoles 29 de septiembre de 2010

Qué historia... llegué a las lágrimas

Una, sin duda, de las historias más hermosas del mundo...

Había una vez un apuesto príncipe que le preguntó a la bella princesa:

¿Te quieres casar conmigo?

Y ella le respondió:

NO!!!

Y entonces:

El príncipe vivió feliz por muchos años yendo a pescar, a cazar y al bar todos los días con sus amigos y tomaba mucha cerveza, vino y cava.

Se ponía borracho cuantas veces quería, jugaba al golf y comía caviar porque le alcanzaba la lana para eso y mucho más, muchísimo más.

Dejaba la ropa tirada en la silla del comedor y tenía relaciones con mujeres de la noche, vecinas y amigas.

No tenía que competir con vecinos y amigos por el mejor coche, el mejor lugar de vacaciones, etc...

Y se tiraba pedos a mansalva y meaba salpicando la tapa del baño con la puerta abierta, cagaba leyendo sin límite de tiempo y cantaba eructando y se rascaba los huevos, viendo fútbol todo el fin de semana...

Y nadie lo estaba chingando.

FIN...

lunes 27 de septiembre de 2010

La familia, como la base de la vida

Era el año de 1994.

Duro, durísimo le pegó la crisis del 94 a mi familia. De dos autos último modelo a un taxi, vochito, prestado. Mi padre y yo caminábamos rumbo a la secundaria que estaba a unas 10 calles de mi casa. No entendía qué pasaba. El jefe de la familia había comprado una casa y, en medio de la devaluación, el precio se había incrementado unas 36 veces.

Seguía sin entender el esfuerzo que hizo para mantenernos. No recibía un sobre cada 15 días, lo de él era y es operar y consultar. Sí, es médico. Pero de los médicos de a deveras y no intentos. Jamás ha privilegiado la parte económica a la de la salud. Lo he visto decenas de veces no cobrar las consultas porque sabe que la gente "anda apretada", otros -los peores- se van sin pagar una operación y el cuarto que utilizan en el hospital.

Pero bueno, después de tanta historia sin sentido, qué seríamos sin una familia.

¿En quién podemos confiar si no es en nuestros padres y hermanos?

"Yo soy tu amigo" me decía mi padre y cuánta razón tenía. Nadie ha hecho más por mí que él.

"¿Cuántos amigos tienes, pa?" me preguntaron la semana pasada.

"Abuelo, tío Quique, el suegro y tu" le respondí a mi pequeño, pero inteligente hijo antes de ir a andar en bicicleta juntos.

Le devolví la pregunta: "¿Y tú?"
Tú, mis abuelos, mis tíos y Erik, un amigo de la escuela.

Vaya que la familia es la base para la vida.

***

martes 21 de septiembre de 2010

No necesito ni necesitaré más

Vaya.
¡Milagro!
Que suenen y no que doblen las campanas porque he descubierto algo muy grande, grandísimo diría yo: no necesito más.

He descubierto mi verdadera vocación en esta vida: ser feliz.

Ya. Lo decidí.
No hay marcha atrás.

No puedo permitírmelo.

Que suenen las campañas una y otra y otra y otra vez.

Que no dejen de sonar porque ya no, ya no necesito más.

***

martes 14 de septiembre de 2010

El amor en los tiempos del Bicentenario

No cabe duda, el amor más puro, sincero e incondicional debe ser el que le tiene un padre -o madre- a su hijo.

El amor a la esposa, también, debe ser incondicional. Claro, cuando es verdadero.

¿Cómo se distingue al amor de tu vida, el verdadero, pues?

Fácil. El corazón no admite pretextos para no pensar en esa persona. Es necesaria para ser feliz, nada más. No es egoísmo como pretenden venderlo muchos "expertos" que escriben sobre el corazón.

El amor hay que vivirlo y sufrirlo. No puede ser de otra manera porque es un don. El más grande de los dones recibidos por el hombre.

No hay una forma de describir al amor, pero se siente y cuando se siente ya no importa intentar explicar qué es o cómo se siente.

Es magia, mucho más impresionante que la que David Copperfield hace en Las Vegas. Ni más, ni menos.

El amor también debe tener riesgos y hay que tomarlos porque no habrá otra vida para entregar el corazón.

Dios bendiga al amor.

***

Te amo, Chini.

lunes 13 de septiembre de 2010

¿Cuándo?

¿Cuándo me atreveré a tomar el boleto que me regaló la vida para el viaje interminable rumbo a mi felicidad?

¿Por qué tanto miedo?

¿Qué me impide arriesgar y quemar mis naves por algo que me hará feliz?

Hay tantas interrogantes que no puedo responderme porque no me atrevo. Ya no tengo tiempo, me molesta querer cambiar justo cuando tengo problemas, pero de algo estoy seguro: las pruebas que me ponen Dios y la vida tienen una razón de ser, podría apostarlo.

Cómo quisiera ser otro, y no otro realmente. Quisiera ser el "yo" que quiero ser. El que siempre está feliz y conforme con los regalos que le han tocado. El que lucha y no se rinde. El Josué que hace sentir bien a las personas que lo aman y a las que no.

Valor, eso es lo que me falta.

Quiero y no me atrevo; insisto, pero me falta algo aún.

No es suficiente lo hecho hasta hoy, necesito más, quiero ser otro.

Voy a ser otro. Venga otro intento con todo mi corazón.

***

martes 7 de septiembre de 2010

Bicentenario

México, creo en mí.

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viernes 3 de septiembre de 2010

Un viernes como hoy, pero del 2010

Hoy tuve unos minutos para mi blog.

Casi todos los medios hoy hablan del informe presidencial. Recuerdo que en el Colegio Benavente, el 2 de septiembre, preguntaban "¿Qué rescatan del informe del señor Presidente?".

Nadie levantaba la mano.
¿A quién le iba a importar eso?

Había temas más importantes en una escuela donde sólo iban hombres como las películas pornográficas que traficaba un compañero al que todos llamaban, no podía tener otro apodo, "el porno".

No sé cómo jamás lo descubrieron porque debe saber el lector que en el Colegio Benavente hacían revisión de mochilas sin avisar, casi como los operativos que hace el ejército.

Te quitaban todo lo que no tuviera que ver con tus materias.

A mí me decomisaron Sin daños a terceros de Ricardo Arjona. Imagino que pensaron que "era pecado" escuchar al cantautor. Pobre Benavente con profesores con tan pequeña mente.

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martes 31 de agosto de 2010

Me acordé...

Crecí en una familia sin necesidades.
Si no éramos ricos, tampoco éramos pobres.

Recuerdo que en los recesos, cuando iba en la secundaria del Colegio Benavente, comulgaba en la capilla de la que alguna vez fue la primaria.

Pensaba que si iba y lo hacía me iba a ir mejor. A veces sigo pensando eso, lo reconozco.

La educación católica que recibí durante toda mi infancia me hace creerlo.

De niño le iba al Puebla, también me hicieron creer que le tenía que ir a La Franja porque nací en Puebla. Odiaba tanto al América que me hicieron amarlo. Lo más seguro es que le ocurra lo mismo a mi hijo con el americanismo que le heredé sin darme cuenta.

Nunca cuestioné a mis padres. Obedecía a mi papá por más miedo que ganas.

Ahora lo entiendo, aunque no del todo, ni en todo. Yo mismo le decía que jamás regañaría a mi hijo y sí lo hago, aunque también juego mucho, muchísimo más de lo que jugaron conmigo.

Nadie sabe realmente qué es ser padre, pero creo que el amor incondicional debe estar en algún capítulo del manual que aún no fabrican. Jamás entenderé a los padres que abandonan a sus hijos, no puedo ni imaginarlo.

¿Qué le estoy enseñando a mi hijo? Creo que es una buena pregunta que debe y tiene que hacerme reflexionar por horas, días tal vez. Quiero lo mejor para él, como cualquier papá, pero ¿qué hago para ayudarlo a ser un mejor hombre? No basta con pagar las cuentas y las diversiones.

El verdadero amor se demuestra con nuestros propios actos. Lo escribo en este blog, pero lo olvido casi todos los días. Trato, en serio, de ser un mejor ser humano cada día por él. Alguna vez un amigo me dijo "haz de tu hijo el hombre que nunca fuiste".

Qué ganas tengo de hacerlo. Y no quiero quedarme en las ganas.

Y si me quedo, espero que me muera intentándolo por lo menos.

Palabra.

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lunes 30 de agosto de 2010

Otro

Hoy planeo ser otro hombre.

Quiero ser feliz, a pesar de todo... a pesar de mí.

Pretendo despertarme todos los días agradecido y con la ilusión de vivir al máximo cada minuto. Quiero que la mejor herencia para mi hijo sea el ser feliz.

Que no lo olvide como yo durante muchas semanas.

Quiero y voy a ser otro hombre.

Por mí, por mi familia y amigos.

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viernes 27 de agosto de 2010

Nota

Este tecleador se sentó frente al monitor durante 10 minutos y no encontró un tema para escribir.

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miércoles 25 de agosto de 2010

Hace 3 años

El sábado se cumplieron 3 años de la partida de mi tía favorita.
Pensé: no estoy listo para ver partir a mis padres.
Estoy seguro.
Cómo soportar y entender que el proceso del ser humano no puede cambiarse.
Algún día cerraré los ojos para no abrirlos más.
Así será.
¿Quién se acordará de mí?
¿Habré cumplido mi misión en la Tierra?
¿Qué cuentas rendiré?

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miércoles 11 de agosto de 2010

Aniversario


Sé que si digo que "casi de inmediato, desde el primer día que la vi ya no podía vivir sin ella" sonaría a mentira, pero como dice Juan Gabriel: así fue.

El día que decidió decirme "sí, sí quiero ser tu novia" la historia se partió en dos. Como diría mi amigo Víctor Ábrego: "eres en mi vida lo que Jesús para la historia, no quien la redime, sino quien la parte en dos".

No, imposible verme con otra mujer. Sé que nací para amarla, estoy seguro. De pocas, poquísimas cosas puedo estar seguro. Una de esas cosas es que la amo.

Es un amor que sale natural, brota de los poros cada vez que despierta a mi lado. Ese amor que piedes que sea para siempre porque el escucharla decir tu nombre es música. Hablo de un amor que no puede cuantificarse, ni explicarse.

De ese amor es el nuestro. Del que Dios brindó a hombre como un don y no para andar repartiendo. Sincero, fuerte, irrompible y siempre creciente. Del que a pesar del tiempo se mantiene intacto, del que verá a sus nietos porque envejecerá sólo en los rostros y no en el corazón.

Sólo había una forma de consolidar mi amor con Cynthia Huguet: casándonos y prometiendo que nos amaremos "para toda la vida".

Que así sea, pues, a 4 días de cumplir un año de mi boda religiosa. Sin duda, la mejor aventura de mi vida.

Vengan, también, muchos, pero muchísimos años más.

***