miércoles 21 de octubre de 2009

A veces

A veces quisiera regresar a mi infancia, dejar de preocuparme, dedicar mi vida a jugar y a soñar. Dejar que los días pasen y pasen con la intención de que llegue mi cumpleaños o el día de reyes.

A veces quisiera ser un mejor padre, olvidar mis labores profesionales y dedicarme a jugar todas las tardes con mi pequeño. Dejar de preocuparme por administrar mi hogar y ganarle el cinturón del campeonato mundial de la WWE al pequeño luchador.

A veces quisiera encontrar la forma de ser un mejor hombre. Olvidar mis preocupaciones y regalar abrazos a todos mis semejantes, decirles alguna frase que los haga sentir bien por el resto del día.

A veces quisiera divertirme más, dejar a un lado los problemas y resolverlos con una sonrisa en la cara.

A veces quisiera ser un mejor hijo. Devolverles un poco de lo mucho que me dieron y me dan. Hacerlos sentir orgullosos y satisfechos. Caray !

A veces quisiera ser un mejor esposo. Dejar mis problemas en la puerta de la casa y recordarle a Cynthia -sin decírselo- por qué se enamoró de mi. Demostrarle a mis suegros que no se equivocaron al darme la confianza para llevarme a la más grande de sus hijas.

A veces quisiera ser un mejor ser humano. Dejar de enojarme por la mediocridad o por la negatividad de personas con las que tengo que convivir. ¿Por qué no reírme de su envidia?

A veces quisiera regresar a tercero de kinder, cuando estaba frente a la portería y fallé un tiro junto a la línea de gol por querer "tirar un cañonazo" y que al final me taparon. Esa era mi mayor preocupación: un gol.

No sé cuándo me volví un adulto. Debo confesar que soy un adulto bien descrito en el libro El Principito. Leyendo el libro con mi hijo comentamos la frase de "lo esencial es invisible para el corazón". Hace tanto tiempo que ya no miro con el corazón, lo intento, en serio, pero no puedo. El mundo globalizado me ha atrapado. Quiero dormir un día entero, olvidarme de todo lo que tengo en la mente, despertar y ser un hombre nuevo. Me pregunto: ¿dónde quedó aquel niño que jugaba horas y horas hasta con un lápiz? Qué trabajo me cuesta reír. ¿Será que convivo con algunas personas que son negativas y mediocres, y me han contagiado? Talvez necesito regresar con el psiquiatra, si, para el lector que no lo sabe fui un par de ocasiones con el psiquiatra. No le creí, pensé que mentía y que sólo quería el dinero de mis papás, por eso dejé de ir. Reconozco que necesito ayuda, no sé de qué tipo, mi estado de ánimo es insoportable... hasta para mi.

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