El día de ayer mi esposa dejó su BlackBerry sobre la cajuela del coche. Salí por la despensa y no alcancé a ver el teléfono. Una hora más tarde, cuando regresé, se acordó. Marcamos y marcamos y después de unos minutos lo apagaron.
La principal preocupación era que el celular tiene datos muy importantes para Cynthia. Decidimos ir a Telcel para solicitar la baja del teléfono y ver las nuevas BlackBerry.
La fila para pasar a un módulo, como en los bancos cuando los encargados de atenderte piensan que te hacen un favor, era larga y muy lenta. Entonces decidí volver a marcar al número del celular extraviado. Y volvió a darme tono de llamada, pero sin respuesta. Intenté con más ganas que esperanza enviar un mensaje a la persona que en ese momento tenía el móvil.
Dos minutos después marcaron a mi teléfono, en la pantalla el número de mi esposa... colgaron. Marqué y un señor contestó. Le expliqué la importancia de los datos que contenía la BlackBerry. Le comenté dónde y cómo perdí el aparato y lo entendió.
Todo parecía ir muy bien, demasiado bien para ser verdad cuando me dijo "pero yo me lo encontré"... El tecleador hizo una pausa y le ofreció una recompensa. El señor me dijo que yo "valorara" el teléfono. Hicimos una cita a unas calles de mi casa.
Llegué con 500 pesos en la bolsa trasera del pantalón y en otra 200 esperando a ver la reacción de mi vecino. Me acerqué e inmediatamente me devolvió el aparato y el chip. Inmediatamente le pregunté "cómo le hacemos" a lo que contestó "tu valora cuánto cuesta tu teléfono"... le ofrecí los $500 y me contestó con un "ps ya qué"...
Justo cuando creía que aún había gente que era sensible para con sus semejantes (que mamón me vi) el señor me recriminó por darle 500 pesos por regresarnos un teléfono que ERA Y ES NUESTRO... Creo que cuando pensemos un poco más en los demás el mundo cambiará, en serio.