jueves 18 de marzo de 2010

Momentos

Ayer veía a dos "niños de la calle" reír a carcajadas y me preguntaba: ¿qué se necesita para ser feliz?

Al observarlos, me fue inevitable sonreír con ellos. Sentirme bien, pues.

Estoy seguro que el culpable de su risa fue algún pequeño detalle que los hizo felices en medio de la dura realidad que enfrentan cada 30 segundos, cuando cambia el semáforo y tienen que aguantar modos y caras de las personas que circulan. Algunos, los peores, ni los miran.

Ojalá esos pequeños detalles me lleguen más seguido.

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