Tecleo este post sedado por un par de pastillas que me recetó mi terapeuta.
No estoy loco, supongo.
No me lo dijo, pero si lo estuviera me lo tendría que haber dicho.
He tratado de cambiar un par de veces.
No lo he logrado.
Alguna vez llegué a pensar que me urgía un cambio radical en mi vida.
Nunca me atreví a hacerlo de corazón, sin errores. Puse cientos de pretextos.
Nunca había definido qué quiero y qué no quiero en mi vida.
De algo estoy seguro: quiero ser feliz. Siempre he tenido la certeza de que para eso venimos al mundo. Más allá de una misión, se trata de ser felices.
Por primera vez, me detuve a pensar qué me hacía feliz.
Hago una pausa para sacar de mi bolsillo derecho la pastilla que me toca. Dice mi doctor que sufro de "irritabilidad" y "falta de sueño".
Nunca antes había tenido tantas ganas de cambiar. Me atreví. Para bien o mal me llegó la señal que muchos reciben de arriba (de el cielo) y decidí no ignorarla. No estoy dispuesto a permitirme errores en este cambio que debe arrastrar a todos los que me rodean.
"Nunca es tarde" dicen muchos, y dicen bien.
Siento que la cabeza me pesa. Si cerrara los ojos por 5 minutos me dormiría, estoy seguro. La responsabilidad de trabajar con los mejores -como siempre lo he dicho y presumido- no me permite errores o ese tipo de privilegios, jamás.
De lo único que me arrepiento es de no haber decidido cambiar antes. Nada más. De la elección de vida no, ni pensarlo.
Venga, pues, este inicio de vida.
***
Antier vino a cabina Rafael Moreno Valle Rosas, candidato a gobernador por la alianza "Compromiso por Puebla". Ayer Javier López Zavala, candidato de "Puebla Avanza" por la misma posición.
A ninguno de los dos les hace falta dinero. Buscan el poder; porque como bien dice uno de mis jefes: "el poder se hizo para poder".
Los dos manejaron cifras, proyectos, discursos.
Mucho más político el segudo que el primero. Segúramente por eso veremos a Zavala gobernando seis años la entidad.
***
El tecleador regresó antes de terminar las semanas de vacaciones porque le vino en gana a su corazón. Inevitable no hacerlo.
***