Sin duda, los mejores regalos son los que se dan con el corazón, de esos que no tienen precio, de los que no venden las tiendas porque nadie tiene el dinero suficiente para pagarlos.
Esos regalos que sólo se pueden ver con el corazón porque están fabricados con el mismo material: con el corazón.
Son de esos regalos irremplazables, de esos que se guardan para siempre en la memoria y nada, ni el imparable paso del tiempo, borra.
De esos, de los impagables, se reciben muy pocas veces. Sí, de esos recibí ayer.
***