martes 11 de mayo de 2010

Sin palabras...

Escribía ayer en este espacio una breve charla que tuve con mi hijo para decidir qué le daríamos a la mujer que más amamos en su día.

Pedazo de carta el que le dio ayer a su madre.

Gracias Dios por permitirnos gozar de esos momentos, que sin éstos, la vida no valdría nada.

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Ayer murió la mamá de un conocido que se ha portado a todo dar con con este tecleador.

Espero algún día llegar a comprender a la muerte. Espero encontrar tranquilidad cuando le llegue a mis seres queridos o a mí. Debo entender que Dios tiene un plan para todos, una misión, pues. Y que cuando él díce "eso es todo", es todo, literalmente.

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