martes 8 de junio de 2010

3 horas

Dos días con tres horas de sueño.

Como escribió Eduardo Galeano en el libro de los abrazos: No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta...

Sí, tengo una mujer entre los párpados. La única que ocupa mi corazón, pero hoy -justo cuando escribo este post- está enferma.
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Tiene tos o al menos eso parece, le duele la garganta y aún así me cuida: "no te doy beso -cuando me pasa a dejar en la mañana- porque no quiero enfermarte".

Seguramente -también mientras tecleo- está preparando el lunch de nuestro hijo o talvez peinándolo. No para, no se detiene.

Para ella, su papel de madre y esposa son prioridad.

Duele verla así, duele y mucho.

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