"Bombero, bombero, yo quiero ser bombero, que nadie se meta con mi identidad" cantábamos mi hermano y yo en el auto de mi padre cuando éramos niños, una canción de Alberto Cortés.
Muchas veces pensé en dedicarme a la fiesta brava. Sí, quería ser torero.
Después, con los años, descubrí que tenía cierta habilidad para mentir y quise ser abogado. Quería defender a la gente sin dinero, siempre fue mi idea.
"¿Por qué no estudiaste medicina como tus papás?" me han preguntado más de 100 veces en toda mi vida. No me gustó. Sí, también sé que me hubiera convertido en la mano derecha de mi padre y algunos de sus amigos, pero no era -es- para mí.
Ya con los años y varias -muchas- escuelas recorridas me decidí: quiero Comunicación, quiero trabajar en medios de comunicación.
Y hoy la vida me ha colocado con los mejores. No podría estar mejor.
No hay día en el que no aprenda algo nuevo, no puedes no hacerlo cuando estás con los que más saben de su chamba.
El post viene porque a veces no entiendo a quien trabaja sólo por dinero. Todos queremos más dinero, es lógico, no creo que exista alguna persona que no quiera más, pero ¿cuándo valen más los billetes que el conocimiento?
"Dedícate a lo que más te gusta para que no tengas que volver a trabajar jamás".
Sólo espero que jamás sea de los que sólo quieren dinero y no talento.
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