lunes 9 de agosto de 2010

Justamente hoy

Hoy desperté con una tristeza poco explicable.

No tenía una razón. Tengo un buen trabajo, me encanta lo que hago, tengo una familia increíble, una mujer preciosa que admiro y amo, un hijo que no podría describir en este blog por falta de espacio, etc.

Hoy desperté con ganas de llorar.

No tenía una razón. Las lágrimas no eran de felicidad, ojalá lo hubieran sido.

Hoy es uno de esos días en los que la tristeza se apoderó de mi cuerpo a pesar de mis ganas de vivir feliz.

Quiero que sea de noche para dormir y despertar con la emoción de quien entiende que al abrir los ojos vive un milagro. Que así sea.
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