lunes 27 de septiembre de 2010

La familia, como la base de la vida

Era el año de 1994.

Duro, durísimo le pegó la crisis del 94 a mi familia. De dos autos último modelo a un taxi, vochito, prestado. Mi padre y yo caminábamos rumbo a la secundaria que estaba a unas 10 calles de mi casa. No entendía qué pasaba. El jefe de la familia había comprado una casa y, en medio de la devaluación, el precio se había incrementado unas 36 veces.

Seguía sin entender el esfuerzo que hizo para mantenernos. No recibía un sobre cada 15 días, lo de él era y es operar y consultar. Sí, es médico. Pero de los médicos de a deveras y no intentos. Jamás ha privilegiado la parte económica a la de la salud. Lo he visto decenas de veces no cobrar las consultas porque sabe que la gente "anda apretada", otros -los peores- se van sin pagar una operación y el cuarto que utilizan en el hospital.

Pero bueno, después de tanta historia sin sentido, qué seríamos sin una familia.

¿En quién podemos confiar si no es en nuestros padres y hermanos?

"Yo soy tu amigo" me decía mi padre y cuánta razón tenía. Nadie ha hecho más por mí que él.

"¿Cuántos amigos tienes, pa?" me preguntaron la semana pasada.

"Abuelo, tío Quique, el suegro y tu" le respondí a mi pequeño, pero inteligente hijo antes de ir a andar en bicicleta juntos.

Le devolví la pregunta: "¿Y tú?"
Tú, mis abuelos, mis tíos y Erik, un amigo de la escuela.

Vaya que la familia es la base para la vida.

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