jueves 28 de octubre de 2010

Por la carretera de los muertos

Dicen los más grandes (en años) que en estos días "nuestros muertitos" bajan a visitarnos, es decir, vienen del paraíso de la vida eterna o del infierno según la iglesia católica a la tierra a fumarse un cigarrito o a tomarse un tequila en la ofrenda.

Creo que los muertos nos escuchan, nos ven, se burlan de lo que intentamos hacer y hasta nos juegan bromas para divertirse un rato. Bonita tradición en la que no creo.

"En vida, hermano, en vida" dice la señora que me aguantó 9 meses en su vientre. Y es una de las pocas cosas en las que coincido con mi madre. Todos -me incluyo- nos lamentamos de no haberle dicho "te quiero" a las personas justo cuando les están echando la tierra encima.

Cada minuto es una oportunidad de 60 segundos para decirle a alguien "te amo".

¿A poco no?