jueves 18 de noviembre de 2010

El corazón entero

Dicen -y dicen bien- que en el corazón no se manda, es imposible, pues.

De niños, mi hermano y yo, dividíamos nuestro corazón en 4 partes: un cuarto para mi papá, otro para mi mamá, uno más para la familia -tíos, primos, abuelos- y el último pedazo para los amigos y conocidos.

Siempre puse a mi mamá en el pedazo más grande.

Hoy, la historia cambió como cambia cuando creces.

Mi corazón se dividió en 2 partes: mi esposa y mi hijo, es decir, mi familia y en el otro todos los demás. Carajo, cómo amo mi vida, justo la que me tocó vivir.

Qué sería de mi vida sin Huguet y su amor, su enorme amor. Qué sería de mí sin Gus con esa luz en su risa.

En el corazón no se manda, y mi corazón ha decidido amar, por sobretodo, a Huguet y a Gus.

Que Dios bendiga el amor.

***

Otra vez, amanecí enamorado.

***