jueves 11 de noviembre de 2010

Nada

Nada, ya nada es como antes porque ya estás conmigo.

***

Qué enamorado estoy. No sólo de la vida, porque desde pequeño me enseñaron a amarla cada día. Con el paso de los años, me fui enamorando de vivir como un adolescente de su maestra consentida.

Un día abracé la felicidad y jamás la solté aunque a veces aflojo los brazos por mi condición de ser humano.

Ya sabrán que la única persona que nos impide triunfar y ser felices somos nosotros mismos. Y con "triunfar" no me refiero a ser millonarios o poderosos como nos lo ha enseñado la sociedad erróneamente, claro está.

El verdadero triunfo se consigue cuando te sientes feliz. Y ser feliz no es cuando te dan un regalo y te sientes bien. La sensación es mucho, pero muchísimo mayor. Es cuando te despiertas y ya estás sonriendo, es inevitable.

Esa sensación no se puede comprar en tiendas y tampoco te lo da la "sociedad de la alta".

Se siente tan bien que jamás dejarás ir ese sentimiento.

Qué enamorado estoy de la vida, de Cynthia, de vivir...

***