Sin duda, los mejores regalos son los que se dan con el corazón, de esos que no tienen precio, de los que no venden las tiendas porque nadie tiene el dinero suficiente para pagarlos.
Esos regalos que sólo se pueden ver con el corazón porque están fabricados con el mismo material: con el corazón.
Son de esos regalos irremplazables, de esos que se guardan para siempre en la memoria y nada, ni el imparable paso del tiempo, borra.
De esos, de los impagables, se reciben muy pocas veces. Sí, de esos recibí ayer.
***
viernes 30 de abril de 2010
jueves 29 de abril de 2010
Quiero mis dulces 27
Alguna vez me pregunté cómo sería mi vida cuando fuera adulto.
Pensaba en tener un par de hijos, pero no tenía un plazo. Talvez cuando tenga 35, pensaba.
Cuando era un niño desperdicié mucho tiempo, pero, vaya, bien desperdiciado. Pocos recuerdos claros tengo de mi infancia. Un par de momentos de segundo y tercero de primaria, algunos más de cuarto, quinto y sexto. Tuve mi fiesta de XV años con un vals organizado por los hermanos de mi padre, mis infaltables tíos.
De niño quise ser torero, mi padre me llevaba más a la plaza de toros que al estadio Cuauhtémoc a ver al Puebla de la Franja, mi equipo en ese entonces. Alguna vez le llegué a decir que jamás regañaría a mis hijos porque no me gustaba que él me regañara: mentí.
Mis padres me llamaban "el flaco" y a mi hermano "el gordito"; Ahora tengo una "panzota" y mi hermano casi lavadero. Una de mis tías -mi preferida- aseguraba que me gustaba mucho el adobo, me lo preparaba y nunca le pude decir que no me gustaba tanto como creía, ahora, desde el cielo, lo sabe.
Nunca me imaginé trabajando, ahora lo hago con los mejores. Crecí escuchando Luis Miguel, llegó el amor y vino Hombres G. Pasé muchas horas en el parque que está enfrente de la casa de mis papás. "Es también tu casa" siempre me dice mi viejo, mi querido viejo, al que casi nunca entendí y ahora lo admiro y entiendo.
Recuerdo una crisis económica. Todos la padecimos en la familia, pero nadie como mi padre que después, con ayuda de mi madre, logró superarla y vencerla. Carajo, todavía lo puedo verlo en el vochito que le prestaban para transportarnos... después nos dio carro a los tres. "No me den, pónganme donde hay" siempre me dijo. Mi abuelo no terminó el segundo de primaria porque su familia era muy pobre, después fue dueño de una fábrica de sombreros y hasta diputado. "Soy hijo de tigre pintito" también me aseguraba mi padre. Ojalá algún día yo también lo sea.
No puedo pedir más. Gracias Señor por confiar en mi 27 años.
***
Y que coincidimos. Un abrazo desde Puebla a mi hermano Huerco que también cumple años junto con gerardo pablo, quien hizo que me enamorara de las buenas canciones. También mi madrina de lazo cumple años. Felicidades a todos nosotros.
Pensaba en tener un par de hijos, pero no tenía un plazo. Talvez cuando tenga 35, pensaba.
Cuando era un niño desperdicié mucho tiempo, pero, vaya, bien desperdiciado. Pocos recuerdos claros tengo de mi infancia. Un par de momentos de segundo y tercero de primaria, algunos más de cuarto, quinto y sexto. Tuve mi fiesta de XV años con un vals organizado por los hermanos de mi padre, mis infaltables tíos.
De niño quise ser torero, mi padre me llevaba más a la plaza de toros que al estadio Cuauhtémoc a ver al Puebla de la Franja, mi equipo en ese entonces. Alguna vez le llegué a decir que jamás regañaría a mis hijos porque no me gustaba que él me regañara: mentí.
Mis padres me llamaban "el flaco" y a mi hermano "el gordito"; Ahora tengo una "panzota" y mi hermano casi lavadero. Una de mis tías -mi preferida- aseguraba que me gustaba mucho el adobo, me lo preparaba y nunca le pude decir que no me gustaba tanto como creía, ahora, desde el cielo, lo sabe.
Nunca me imaginé trabajando, ahora lo hago con los mejores. Crecí escuchando Luis Miguel, llegó el amor y vino Hombres G. Pasé muchas horas en el parque que está enfrente de la casa de mis papás. "Es también tu casa" siempre me dice mi viejo, mi querido viejo, al que casi nunca entendí y ahora lo admiro y entiendo.
Recuerdo una crisis económica. Todos la padecimos en la familia, pero nadie como mi padre que después, con ayuda de mi madre, logró superarla y vencerla. Carajo, todavía lo puedo verlo en el vochito que le prestaban para transportarnos... después nos dio carro a los tres. "No me den, pónganme donde hay" siempre me dijo. Mi abuelo no terminó el segundo de primaria porque su familia era muy pobre, después fue dueño de una fábrica de sombreros y hasta diputado. "Soy hijo de tigre pintito" también me aseguraba mi padre. Ojalá algún día yo también lo sea.
No puedo pedir más. Gracias Señor por confiar en mi 27 años.
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Y que coincidimos. Un abrazo desde Puebla a mi hermano Huerco que también cumple años junto con gerardo pablo, quien hizo que me enamorara de las buenas canciones. También mi madrina de lazo cumple años. Felicidades a todos nosotros.
miércoles 28 de abril de 2010
El regalo por adelantado
Cuando salva a su equipo de algún gol con una atajada, se siente algo en el pecho. Pareciera que yo soy el arquero del Colegio Mundial. Cuando los papás del equipo gritan "portero, portero, portero" o me dicen "qué haríamos sin Gus" se siente algo en la mitad del pecho. Cuando me da su boleta con con puro diez -y uno o dos nueves- se siente algo en el pecho. Cuando me dice "te amo" se siente algo en el pecho. Cuando le meten gol y veo su carita de enojo o de tristeza se siente -también- algo en el pecho. Cuando me promete un Mini Cooper dentro de 17 años, para variar, se siente algo en el pecho...
Son esas pequeñas cosas que hacen la vida valga aún más la pena.
Cuando mi hijo me dice -ayer- que lo eligieron para ir a representar a la escuela en un examen a la Sep, que le pareció fácil, muy fácil y que -además- fue el primero en acabar... sí, se siente algo en el pecho. El orgullo de ser el padre de ese pequeño, pues.
Gracias hijo, ha sido de los mejores momentos en mi vida, si no es que el mejor.
***
Permítame el lector de mi blog este arrebato tan necesario para mi corazón a un día de mi cumpleaños.
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Son esas pequeñas cosas que hacen la vida valga aún más la pena.
Cuando mi hijo me dice -ayer- que lo eligieron para ir a representar a la escuela en un examen a la Sep, que le pareció fácil, muy fácil y que -además- fue el primero en acabar... sí, se siente algo en el pecho. El orgullo de ser el padre de ese pequeño, pues.
Gracias hijo, ha sido de los mejores momentos en mi vida, si no es que el mejor.
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Permítame el lector de mi blog este arrebato tan necesario para mi corazón a un día de mi cumpleaños.
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martes 27 de abril de 2010
Hace 27 años...
¿Qué ocurría un día como hoy hace 27 años?
Seguramente los políticos se chingaban el dinero de nuestros abuelos y padres como lo hacen hoy. Mujeres abortaban en la clandestinidad, niños sufrían el abuso de sacerdotes, las esquinas de las calles en Puebla no estaban tan llenas de personas pobres, las oficinas sobrevivían sin internet, las Águilas del América ganaban campeonatos, Chabelo ya conducía su programa los domingos, los hombres se le declaraban con un "quieres ser mi novia" a las mujeres, bombardeaban la embajada estadounidense en Beirut, mis suegros no se conocían, el Papa Juan Pablo II se preparaba para retirar la condena a Galileo Galilei... mis padres se alistaban para la llegada de su primer hijo y mis abuelos paternos para la llegada de su primer nieto. Mis abuelos maternos ya cambiaban pañales a la primer nieta de la familia nacida el 20 de abril que con los años se convertiría en su consentida, como yo de los padres de mi padre.
***
Ayer instalé en este espacio un pequeño mapita para saber dónde nos leen. El lector puede verlo en la columna derecha, debajo de los blogs de amigos.
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Seguramente los políticos se chingaban el dinero de nuestros abuelos y padres como lo hacen hoy. Mujeres abortaban en la clandestinidad, niños sufrían el abuso de sacerdotes, las esquinas de las calles en Puebla no estaban tan llenas de personas pobres, las oficinas sobrevivían sin internet, las Águilas del América ganaban campeonatos, Chabelo ya conducía su programa los domingos, los hombres se le declaraban con un "quieres ser mi novia" a las mujeres, bombardeaban la embajada estadounidense en Beirut, mis suegros no se conocían, el Papa Juan Pablo II se preparaba para retirar la condena a Galileo Galilei... mis padres se alistaban para la llegada de su primer hijo y mis abuelos paternos para la llegada de su primer nieto. Mis abuelos maternos ya cambiaban pañales a la primer nieta de la familia nacida el 20 de abril que con los años se convertiría en su consentida, como yo de los padres de mi padre.
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Ayer instalé en este espacio un pequeño mapita para saber dónde nos leen. El lector puede verlo en la columna derecha, debajo de los blogs de amigos.
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lunes 26 de abril de 2010
Habrá que creer
¿En qué creo?
Hace mucho tiempo que no me lo preguntaba.
¿Cuándo dejé de creer en tantas cosas? debería ser la pregunta.
Creo y confío en Dios aunque no en la iglesia.
Creo en el amor como en el odio.
Creo en el talento como en la mediocridad.
Creo en la muerte y le tengo miedo, mucho miedo.
Creo en la amistad sincera aunque casi no la conozco.
Creo en el matrimonio como en el divorcio.
Creo en el amor eterno, pero aún no lo ejerzo.
Creo que los hombres también lloran y lo hago.
Creo en la envidia, la he visto en algunos rostros.
Creo en la resurrección y quisiera coincidir casi con todos.
Creo en la lealtad: es básica en la vida.
Creo en las promesas aunque las rompa.
Creo en que los muertos te escuchan, casi diario les hablo.
Creo en mí, como Dios al dejarme amanecer otra vez.
***
A partir de este momento me propongo escribir a diario en este humilde espacio.
Lo reconozco: he abandonado mi blog. No por completo, claro. Pero si he dejado de teclear algunos días. Venga, pues. Desde este post y hasta el 31 de diciembre habrá algo publicado.
Promesa.
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Hace mucho tiempo que no me lo preguntaba.
¿Cuándo dejé de creer en tantas cosas? debería ser la pregunta.
Creo y confío en Dios aunque no en la iglesia.
Creo en el amor como en el odio.
Creo en el talento como en la mediocridad.
Creo en la muerte y le tengo miedo, mucho miedo.
Creo en la amistad sincera aunque casi no la conozco.
Creo en el matrimonio como en el divorcio.
Creo en el amor eterno, pero aún no lo ejerzo.
Creo que los hombres también lloran y lo hago.
Creo en la envidia, la he visto en algunos rostros.
Creo en la resurrección y quisiera coincidir casi con todos.
Creo en la lealtad: es básica en la vida.
Creo en las promesas aunque las rompa.
Creo en que los muertos te escuchan, casi diario les hablo.
Creo en mí, como Dios al dejarme amanecer otra vez.
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A partir de este momento me propongo escribir a diario en este humilde espacio.
Lo reconozco: he abandonado mi blog. No por completo, claro. Pero si he dejado de teclear algunos días. Venga, pues. Desde este post y hasta el 31 de diciembre habrá algo publicado.
Promesa.
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jueves 15 de abril de 2010
Empleo y los políticos
Escucho a los candidatos a la gubernatura de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas y Javier López Zavala, prometer apoyo a los jóvenes del estado, es decir, empleo.
Veo a jóvenes poblanos en la esquina de la Calzada Zavaleta y el Camino Real a Cholula -por donde vive el que teclea el post- cargar propaganda de los candidatos en pleno sol.
¿Ese es el empleo que dan y darán?
Carajo.
***

Las dos caras de la moneda.
El candidato de la Alianza "Compromiso por Puebla" a la Presidencia Municipal, Eduardo Rivera Pérez, "haciendo campaña" con dos de los miles de pobres que existen en la capital.
Dos muy jodidos. El otro, con una vida muy cómoda gracias a que es político.
Me indigna. ¿A poco no?
Después de las elecciones se olvidará de los 2 pobres que saludó y que les prometió un mejor futuro.
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Veo a jóvenes poblanos en la esquina de la Calzada Zavaleta y el Camino Real a Cholula -por donde vive el que teclea el post- cargar propaganda de los candidatos en pleno sol.
¿Ese es el empleo que dan y darán?
Carajo.
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Las dos caras de la moneda.
El candidato de la Alianza "Compromiso por Puebla" a la Presidencia Municipal, Eduardo Rivera Pérez, "haciendo campaña" con dos de los miles de pobres que existen en la capital.
Dos muy jodidos. El otro, con una vida muy cómoda gracias a que es político.
Me indigna. ¿A poco no?
Después de las elecciones se olvidará de los 2 pobres que saludó y que les prometió un mejor futuro.
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martes 13 de abril de 2010
Milagro
Hoy me encontré envuelto en la mágia de un milagro.
Algunos dicen y aseguran que los milagros no existen.
Hoy fui testigo de uno: estoy vivo.
El milagro de la vida que día a día nos regala el hijo del carpintero de Belén.
Gracias, Señor.
***
Algunos dicen y aseguran que los milagros no existen.
Hoy fui testigo de uno: estoy vivo.
El milagro de la vida que día a día nos regala el hijo del carpintero de Belén.
Gracias, Señor.
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lunes 12 de abril de 2010
Amor de juventud
Este fin de semana leía Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco cuando recordé un amor de la juventud.
Iba en primero de prepa en la Upaep cuando noté que me encontraba enamorado de una maestra que jamás me había dado clases, creo que era la psicóloga de la institución.
Fue "amor a primera vista" dirían algunos.
Decidí declararle mi amor. Tendría unos 15 años, calculo.
Entré por la puerta y me dijo amablemente "siéntate, dime qué ocurre"
-Maestra, bueno, este... estoy enamorado de usted.
-Pero cómo... (junto con una cara de sorpresa)
-Sí, estoy enamorado de usted, no pregunte por qué
Después de una breve explicación, terminó diciéndome que podría ser mi mamá.
Pero no me rendí. Yo sentía que ella podría andar conmigo.
Pendejamente imaginé que se enamoraría de mi: un chamaco calenturiento que usaba traje (así lo indicaba el reglamento) y que pretendía ganarse su amor con paletas Tutsi Pop.
Al otro día volví, sí, amigos lectores, volví con todas mis ganas de conquistarla.
En la mano una paleta, en mi estómago miles de mariposas revoloteando.
"No lo vuelvas a hacer" me dijo. Y por su cara, decidí jamás volver a esa vieja oficina del viejo edificio de la prepa Upaep.
Nunca entenderé por qué me enamoré de la psicóloga. Será que la prepa era de puros hombres; será que me gustaba su cabello, como diría Delgadillo, negro como noches; será que su pantalón ajustado era lo más cercano a tener una mujer desnuda; será que en esos tiempos me gustaban todas las mujeres.
Lo cierto es que -sin temor a equivocarme- tenía razón: era muy grande para mi.
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Iba en primero de prepa en la Upaep cuando noté que me encontraba enamorado de una maestra que jamás me había dado clases, creo que era la psicóloga de la institución.
Fue "amor a primera vista" dirían algunos.
Decidí declararle mi amor. Tendría unos 15 años, calculo.
Entré por la puerta y me dijo amablemente "siéntate, dime qué ocurre"
-Maestra, bueno, este... estoy enamorado de usted.
-Pero cómo... (junto con una cara de sorpresa)
-Sí, estoy enamorado de usted, no pregunte por qué
Después de una breve explicación, terminó diciéndome que podría ser mi mamá.
Pero no me rendí. Yo sentía que ella podría andar conmigo.
Pendejamente imaginé que se enamoraría de mi: un chamaco calenturiento que usaba traje (así lo indicaba el reglamento) y que pretendía ganarse su amor con paletas Tutsi Pop.
Al otro día volví, sí, amigos lectores, volví con todas mis ganas de conquistarla.
En la mano una paleta, en mi estómago miles de mariposas revoloteando.
"No lo vuelvas a hacer" me dijo. Y por su cara, decidí jamás volver a esa vieja oficina del viejo edificio de la prepa Upaep.
Nunca entenderé por qué me enamoré de la psicóloga. Será que la prepa era de puros hombres; será que me gustaba su cabello, como diría Delgadillo, negro como noches; será que su pantalón ajustado era lo más cercano a tener una mujer desnuda; será que en esos tiempos me gustaban todas las mujeres.
Lo cierto es que -sin temor a equivocarme- tenía razón: era muy grande para mi.
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jueves 8 de abril de 2010
Cambios necesarios
Tecleo este post sedado por un par de pastillas que me recetó mi terapeuta.
No estoy loco, supongo.
No me lo dijo, pero si lo estuviera me lo tendría que haber dicho.
He tratado de cambiar un par de veces.
No lo he logrado.
Alguna vez llegué a pensar que me urgía un cambio radical en mi vida.
Nunca me atreví a hacerlo de corazón, sin errores. Puse cientos de pretextos.
Nunca había definido qué quiero y qué no quiero en mi vida.
De algo estoy seguro: quiero ser feliz. Siempre he tenido la certeza de que para eso venimos al mundo. Más allá de una misión, se trata de ser felices.
Por primera vez, me detuve a pensar qué me hacía feliz.
Hago una pausa para sacar de mi bolsillo derecho la pastilla que me toca. Dice mi doctor que sufro de "irritabilidad" y "falta de sueño".
Nunca antes había tenido tantas ganas de cambiar. Me atreví. Para bien o mal me llegó la señal que muchos reciben de arriba (de el cielo) y decidí no ignorarla. No estoy dispuesto a permitirme errores en este cambio que debe arrastrar a todos los que me rodean.
"Nunca es tarde" dicen muchos, y dicen bien.
Siento que la cabeza me pesa. Si cerrara los ojos por 5 minutos me dormiría, estoy seguro. La responsabilidad de trabajar con los mejores -como siempre lo he dicho y presumido- no me permite errores o ese tipo de privilegios, jamás.
De lo único que me arrepiento es de no haber decidido cambiar antes. Nada más. De la elección de vida no, ni pensarlo.
Venga, pues, este inicio de vida.
***
Antier vino a cabina Rafael Moreno Valle Rosas, candidato a gobernador por la alianza "Compromiso por Puebla". Ayer Javier López Zavala, candidato de "Puebla Avanza" por la misma posición.
A ninguno de los dos les hace falta dinero. Buscan el poder; porque como bien dice uno de mis jefes: "el poder se hizo para poder".
Los dos manejaron cifras, proyectos, discursos.
Mucho más político el segudo que el primero. Segúramente por eso veremos a Zavala gobernando seis años la entidad.
***
El tecleador regresó antes de terminar las semanas de vacaciones porque le vino en gana a su corazón. Inevitable no hacerlo.
***
No estoy loco, supongo.
No me lo dijo, pero si lo estuviera me lo tendría que haber dicho.
He tratado de cambiar un par de veces.
No lo he logrado.
Alguna vez llegué a pensar que me urgía un cambio radical en mi vida.
Nunca me atreví a hacerlo de corazón, sin errores. Puse cientos de pretextos.
Nunca había definido qué quiero y qué no quiero en mi vida.
De algo estoy seguro: quiero ser feliz. Siempre he tenido la certeza de que para eso venimos al mundo. Más allá de una misión, se trata de ser felices.
Por primera vez, me detuve a pensar qué me hacía feliz.
Hago una pausa para sacar de mi bolsillo derecho la pastilla que me toca. Dice mi doctor que sufro de "irritabilidad" y "falta de sueño".
Nunca antes había tenido tantas ganas de cambiar. Me atreví. Para bien o mal me llegó la señal que muchos reciben de arriba (de el cielo) y decidí no ignorarla. No estoy dispuesto a permitirme errores en este cambio que debe arrastrar a todos los que me rodean.
"Nunca es tarde" dicen muchos, y dicen bien.
Siento que la cabeza me pesa. Si cerrara los ojos por 5 minutos me dormiría, estoy seguro. La responsabilidad de trabajar con los mejores -como siempre lo he dicho y presumido- no me permite errores o ese tipo de privilegios, jamás.
De lo único que me arrepiento es de no haber decidido cambiar antes. Nada más. De la elección de vida no, ni pensarlo.
Venga, pues, este inicio de vida.
***
Antier vino a cabina Rafael Moreno Valle Rosas, candidato a gobernador por la alianza "Compromiso por Puebla". Ayer Javier López Zavala, candidato de "Puebla Avanza" por la misma posición.
A ninguno de los dos les hace falta dinero. Buscan el poder; porque como bien dice uno de mis jefes: "el poder se hizo para poder".
Los dos manejaron cifras, proyectos, discursos.
Mucho más político el segudo que el primero. Segúramente por eso veremos a Zavala gobernando seis años la entidad.
***
El tecleador regresó antes de terminar las semanas de vacaciones porque le vino en gana a su corazón. Inevitable no hacerlo.
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