martes 31 de agosto de 2010

Me acordé...

Crecí en una familia sin necesidades.
Si no éramos ricos, tampoco éramos pobres.

Recuerdo que en los recesos, cuando iba en la secundaria del Colegio Benavente, comulgaba en la capilla de la que alguna vez fue la primaria.

Pensaba que si iba y lo hacía me iba a ir mejor. A veces sigo pensando eso, lo reconozco.

La educación católica que recibí durante toda mi infancia me hace creerlo.

De niño le iba al Puebla, también me hicieron creer que le tenía que ir a La Franja porque nací en Puebla. Odiaba tanto al América que me hicieron amarlo. Lo más seguro es que le ocurra lo mismo a mi hijo con el americanismo que le heredé sin darme cuenta.

Nunca cuestioné a mis padres. Obedecía a mi papá por más miedo que ganas.

Ahora lo entiendo, aunque no del todo, ni en todo. Yo mismo le decía que jamás regañaría a mi hijo y sí lo hago, aunque también juego mucho, muchísimo más de lo que jugaron conmigo.

Nadie sabe realmente qué es ser padre, pero creo que el amor incondicional debe estar en algún capítulo del manual que aún no fabrican. Jamás entenderé a los padres que abandonan a sus hijos, no puedo ni imaginarlo.

¿Qué le estoy enseñando a mi hijo? Creo que es una buena pregunta que debe y tiene que hacerme reflexionar por horas, días tal vez. Quiero lo mejor para él, como cualquier papá, pero ¿qué hago para ayudarlo a ser un mejor hombre? No basta con pagar las cuentas y las diversiones.

El verdadero amor se demuestra con nuestros propios actos. Lo escribo en este blog, pero lo olvido casi todos los días. Trato, en serio, de ser un mejor ser humano cada día por él. Alguna vez un amigo me dijo "haz de tu hijo el hombre que nunca fuiste".

Qué ganas tengo de hacerlo. Y no quiero quedarme en las ganas.

Y si me quedo, espero que me muera intentándolo por lo menos.

Palabra.

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lunes 30 de agosto de 2010

Otro

Hoy planeo ser otro hombre.

Quiero ser feliz, a pesar de todo... a pesar de mí.

Pretendo despertarme todos los días agradecido y con la ilusión de vivir al máximo cada minuto. Quiero que la mejor herencia para mi hijo sea el ser feliz.

Que no lo olvide como yo durante muchas semanas.

Quiero y voy a ser otro hombre.

Por mí, por mi familia y amigos.

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viernes 27 de agosto de 2010

Nota

Este tecleador se sentó frente al monitor durante 10 minutos y no encontró un tema para escribir.

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miércoles 25 de agosto de 2010

Hace 3 años

El sábado se cumplieron 3 años de la partida de mi tía favorita.
Pensé: no estoy listo para ver partir a mis padres.
Estoy seguro.
Cómo soportar y entender que el proceso del ser humano no puede cambiarse.
Algún día cerraré los ojos para no abrirlos más.
Así será.
¿Quién se acordará de mí?
¿Habré cumplido mi misión en la Tierra?
¿Qué cuentas rendiré?

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miércoles 11 de agosto de 2010

Aniversario


Sé que si digo que "casi de inmediato, desde el primer día que la vi ya no podía vivir sin ella" sonaría a mentira, pero como dice Juan Gabriel: así fue.

El día que decidió decirme "sí, sí quiero ser tu novia" la historia se partió en dos. Como diría mi amigo Víctor Ábrego: "eres en mi vida lo que Jesús para la historia, no quien la redime, sino quien la parte en dos".

No, imposible verme con otra mujer. Sé que nací para amarla, estoy seguro. De pocas, poquísimas cosas puedo estar seguro. Una de esas cosas es que la amo.

Es un amor que sale natural, brota de los poros cada vez que despierta a mi lado. Ese amor que piedes que sea para siempre porque el escucharla decir tu nombre es música. Hablo de un amor que no puede cuantificarse, ni explicarse.

De ese amor es el nuestro. Del que Dios brindó a hombre como un don y no para andar repartiendo. Sincero, fuerte, irrompible y siempre creciente. Del que a pesar del tiempo se mantiene intacto, del que verá a sus nietos porque envejecerá sólo en los rostros y no en el corazón.

Sólo había una forma de consolidar mi amor con Cynthia Huguet: casándonos y prometiendo que nos amaremos "para toda la vida".

Que así sea, pues, a 4 días de cumplir un año de mi boda religiosa. Sin duda, la mejor aventura de mi vida.

Vengan, también, muchos, pero muchísimos años más.

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lunes 9 de agosto de 2010

Justamente hoy

Hoy desperté con una tristeza poco explicable.

No tenía una razón. Tengo un buen trabajo, me encanta lo que hago, tengo una familia increíble, una mujer preciosa que admiro y amo, un hijo que no podría describir en este blog por falta de espacio, etc.

Hoy desperté con ganas de llorar.

No tenía una razón. Las lágrimas no eran de felicidad, ojalá lo hubieran sido.

Hoy es uno de esos días en los que la tristeza se apoderó de mi cuerpo a pesar de mis ganas de vivir feliz.

Quiero que sea de noche para dormir y despertar con la emoción de quien entiende que al abrir los ojos vive un milagro. Que así sea.
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jueves 5 de agosto de 2010

El recuento de los daños

Hoy es 5 de agosto.
Faltan 10 días para festejar mi primer aniversario de boda.

Un año y siento que he vivido con Cynthia siempre.

Son de esos sueños que se vuelven realidad.

Es como cuando de niño dices "algún día tendré una familia y veré el futbol con mi hijo los domingos". Así tal cual, así lo soñé desde pequeño.

Alguna vez le dije a mi papá que jamás regañaría a mi hijo. Odiaba que mi padre me regañara o llamara la atención. No cumplí lo que dije. Jamás entiendes a tus padres hasta que te toca serlo.

A partir de hoy y hasta el 15 haré un recuento de esta aventura que cumple su primer año de docenas que se cumplirán.

Estoy seguro.

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martes 3 de agosto de 2010

Días felices y duros

Hoy será la primera tarde que no comeré con mi esposa.

En la mesa habrá dos platos: el de mi hijo y el mío.

A pesar de que se sentirá un gran vacío estaremos contentos porque nuestra princesa inicia una nueva etapa como profesionista.

A su corta edad cuenta con una maestría, habla dos idiomas -además del español- y es muy inteligente. Cómo no dejar que desarrolle aunque su amor por su esposo e hijo la hacían dudar.

Hoy fue su primer día y seguramente, otra vez, se me llenarán los ojos de lágrimas por no verla abajo esperándome o en la casa. Somos un equipo, siempre lo hemos dicho. Y si uno triunfa, triunfamos los tres.

Que así sea, hermosa.

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Desde que inicié a teclear en este blog siempre tuve en mente "subir" cosas que me pasaran con la intención de no mezclar sentimientos.

Me ha sido imposible.

Hay veces en las que me siento frente a la computadora y no encuentro sobre qué escribir. Algunos temas, estoy seguro, le resultarán al lector aburridos porque no tienen una relación cercana con el que esto escribe.

En otras ocaciones termino de escribir, leo y siento que ha sido un gran post.

No siempre, claro.

Alguna vez, una nueva amiga me dijo que escribir ayuda a liberar lo que sentimos.

Coincido, no del todo, pero coincido.

Habrá que seguir publicando porque ya viene el post 400.

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