Dicen los más grandes (en años) que en estos días "nuestros muertitos" bajan a visitarnos, es decir, vienen del paraíso de la vida eterna o del infierno según la iglesia católica a la tierra a fumarse un cigarrito o a tomarse un tequila en la ofrenda.
Creo que los muertos nos escuchan, nos ven, se burlan de lo que intentamos hacer y hasta nos juegan bromas para divertirse un rato. Bonita tradición en la que no creo.
"En vida, hermano, en vida" dice la señora que me aguantó 9 meses en su vientre. Y es una de las pocas cosas en las que coincido con mi madre. Todos -me incluyo- nos lamentamos de no haberle dicho "te quiero" a las personas justo cuando les están echando la tierra encima.
Cada minuto es una oportunidad de 60 segundos para decirle a alguien "te amo".
¿A poco no?
jueves 28 de octubre de 2010
martes 26 de octubre de 2010
Minutos de blog
¿Qué me falta?
Nada.
Reviso mis bolsillos del jeans Levi´s 527 que uso y encuentro mi cartera Mont Blanc, mi Black Berry, una memoria usb y mi Nextel que va ahí porque el clip está en el auto que estrenamos hace casi un mes y que ya tiene más de mil kilómetros recorridos. Pienso en que tengo que pensar en cómo escaparme a la peluquería porque no soporto tener el cabello un poco largo. Quisiera tener la calma para manejar sin el estrés que me provocan los conductores siempre tan criticados por este tecleador que piensa que si "todos manejaran como yo, la ciudad sería otra, al igual que las calles". Me considero un buen conductor, muy bueno me atrevería a decir. Me costó trabajo aprender a manejar como lo hago ahora, amigos de la prepa me ayudaron prestándome sus autos sin mayor condición que la de ir juntos a todas partes. Nada me preocupaba entonces, ni siquiera chocar, sólo estaba en mi mente el no llegar tarde a casa porque quería evitar a toda costa un regaño por parte de mi padre que me acaba de regalar una pluma Mont Blanc junto con un lapicero que mi mamá "me robó" como yo le robé cientos de cambios cuando me pedía ir a la tienda y cuando no, también. Pretendo pasar un fin de semana increíble con mi familia porque debo de regresarles un poco de la mucha felicidad que me dan sin siquiera notarlo, no trabajo 1 y 2 de noviembre como lo he hecho los últimos 4 años como empleado de la mejor empresa de periodismo en Puebla. El lector pensará "exagera", pero no, y es válido que emita un juicio así cuando no viven y aprenden lo que yo a diario. Visto, como dice Juanes en su canción, una camisa negra que me regaló mi esposa que muero por ver al llegar a casa aunque tenga gripa. Sus besos tan necesarios, como necesario es cumplir mis sueños. Hora de dejar de teclear.
Nada.
Reviso mis bolsillos del jeans Levi´s 527 que uso y encuentro mi cartera Mont Blanc, mi Black Berry, una memoria usb y mi Nextel que va ahí porque el clip está en el auto que estrenamos hace casi un mes y que ya tiene más de mil kilómetros recorridos. Pienso en que tengo que pensar en cómo escaparme a la peluquería porque no soporto tener el cabello un poco largo. Quisiera tener la calma para manejar sin el estrés que me provocan los conductores siempre tan criticados por este tecleador que piensa que si "todos manejaran como yo, la ciudad sería otra, al igual que las calles". Me considero un buen conductor, muy bueno me atrevería a decir. Me costó trabajo aprender a manejar como lo hago ahora, amigos de la prepa me ayudaron prestándome sus autos sin mayor condición que la de ir juntos a todas partes. Nada me preocupaba entonces, ni siquiera chocar, sólo estaba en mi mente el no llegar tarde a casa porque quería evitar a toda costa un regaño por parte de mi padre que me acaba de regalar una pluma Mont Blanc junto con un lapicero que mi mamá "me robó" como yo le robé cientos de cambios cuando me pedía ir a la tienda y cuando no, también. Pretendo pasar un fin de semana increíble con mi familia porque debo de regresarles un poco de la mucha felicidad que me dan sin siquiera notarlo, no trabajo 1 y 2 de noviembre como lo he hecho los últimos 4 años como empleado de la mejor empresa de periodismo en Puebla. El lector pensará "exagera", pero no, y es válido que emita un juicio así cuando no viven y aprenden lo que yo a diario. Visto, como dice Juanes en su canción, una camisa negra que me regaló mi esposa que muero por ver al llegar a casa aunque tenga gripa. Sus besos tan necesarios, como necesario es cumplir mis sueños. Hora de dejar de teclear.
lunes 25 de octubre de 2010
Algún día
Algún día quise ser muy feliz.
De niño, pensaba cómo sería mi vida de adulto. Sí pensaba en tener un par de hijos, nada más. No sabía qué quería ser de grande.
No me preocupé por crecer.
Algún día quise ser muy feliz.
Como hoy.
***
De niño, pensaba cómo sería mi vida de adulto. Sí pensaba en tener un par de hijos, nada más. No sabía qué quería ser de grande.
No me preocupé por crecer.
Algún día quise ser muy feliz.
Como hoy.
***
viernes 22 de octubre de 2010
Ese soy yo
De unos días a la fecha pienso -sí, pienso- camino a casa qué y quién soy.
Romántico, católico creyente de Dios y no de la iglesia, padre orgulloso, afortunado esposo, hijo maduro, hermano cómplice, soñador, trabajador, entusiasta, enamorado, empleado fiel y responsable, bailarín de clóset, músico retirado, alcohólico en pausa por juramento, un maestro del volante, un calvo a futuro, amante de las buenas columnas periodísticas, comelón compulsivo, americanista, yerno alegre y ser humano feliz.
Ese soy yo un viernes de octubre.
Romántico, católico creyente de Dios y no de la iglesia, padre orgulloso, afortunado esposo, hijo maduro, hermano cómplice, soñador, trabajador, entusiasta, enamorado, empleado fiel y responsable, bailarín de clóset, músico retirado, alcohólico en pausa por juramento, un maestro del volante, un calvo a futuro, amante de las buenas columnas periodísticas, comelón compulsivo, americanista, yerno alegre y ser humano feliz.
Ese soy yo un viernes de octubre.
jueves 21 de octubre de 2010
Gracias, totales
Leo la nota principal del periódico digital e-consulta: "2 de cada 3 poblanos padecen pobreza extrema".
Madres.
Hay una máxima en la mesa de la familia Delgado Jiménez (osea, mi familia): Siempre que nos sentamos a desayunar, comer o cenar en nuestro hermoso comedor de nuestra hermosa casa agradecemos a Dios por ser muy afortunados al tener comida en nuestro plato.
Nunca me he cansado de repetirme: qué afortunado soy. No sólo por lo que como, también por la vida tan chingona que me ha tocado vivir.
Ayer leía en twitter: El verdadero Rey Midas es aquel que convierte todo en REALIDAD.
***
Madres.
Hay una máxima en la mesa de la familia Delgado Jiménez (osea, mi familia): Siempre que nos sentamos a desayunar, comer o cenar en nuestro hermoso comedor de nuestra hermosa casa agradecemos a Dios por ser muy afortunados al tener comida en nuestro plato.
Nunca me he cansado de repetirme: qué afortunado soy. No sólo por lo que como, también por la vida tan chingona que me ha tocado vivir.
Ayer leía en twitter: El verdadero Rey Midas es aquel que convierte todo en REALIDAD.
***
miércoles 20 de octubre de 2010
martes 19 de octubre de 2010
¿Y el blog?
Sí, lo reconozco: soy culpable.
He abandonado este espacio que siempre me ha abierto un espacio cuando tengo ganas de escribir de lo que sea. Jamás me ha puesto una mala cara. Ha aguantado "como los machos" cada una de mis ideas.
¿Y los lectores?
Vaya que les debo una disculpa, bueno, si es que aún los hay.
No he tenido tiempo para teclear las miles de cosas que me han pasado, sí, son miles. Puedo resumir que me encuentro en una buena etapa de mi vida, tal vez la mejor.
Soy feliz.
Como siempre he dicho: creo que esa es la principal misión del ser humano, a pesar del entorno, a pesar de otros seres humanos. Vivo y dejo vivir.
No pienso renunciar a mi felicidad porque, la merezca o no, me hace sentir increíble. ¿Cuándo pasó? No sé, no recuerdo cuándo mi alma y mi corazón se decidieron por el camino al que siempre quise llegar.
No tengo tiempo, pero voy a escribir a menudo.
¿De qué? No me pregunte el lector hoy. Porque justamente hoy soy muy feliz.
Venga, pues, este desesperado intento de volver al blog.
+++
Gracias por los mails recibidos de los lectores.
Se agredecen mucho, muchísimo
+++
Chini, ¿sabes que te adoro?
He abandonado este espacio que siempre me ha abierto un espacio cuando tengo ganas de escribir de lo que sea. Jamás me ha puesto una mala cara. Ha aguantado "como los machos" cada una de mis ideas.
¿Y los lectores?
Vaya que les debo una disculpa, bueno, si es que aún los hay.
No he tenido tiempo para teclear las miles de cosas que me han pasado, sí, son miles. Puedo resumir que me encuentro en una buena etapa de mi vida, tal vez la mejor.
Soy feliz.
Como siempre he dicho: creo que esa es la principal misión del ser humano, a pesar del entorno, a pesar de otros seres humanos. Vivo y dejo vivir.
No pienso renunciar a mi felicidad porque, la merezca o no, me hace sentir increíble. ¿Cuándo pasó? No sé, no recuerdo cuándo mi alma y mi corazón se decidieron por el camino al que siempre quise llegar.
No tengo tiempo, pero voy a escribir a menudo.
¿De qué? No me pregunte el lector hoy. Porque justamente hoy soy muy feliz.
Venga, pues, este desesperado intento de volver al blog.
+++
Gracias por los mails recibidos de los lectores.
Se agredecen mucho, muchísimo
+++
Chini, ¿sabes que te adoro?
lunes 4 de octubre de 2010
Juro que lo soñé
El sábado fue mi cumpleaños laboral. Cuatro años trabajando con los mejores; y cuando digo "los mejores" es porque así es. Inevitable no aprender algo todos los días.
"Exageras" dirán los más críticos.
"No miento y juro que es verdad" responderé todas las veces que me lo pregunten porque así es.
Justo ayer soñé que todos mis compañeros de trabajo -los que están y los que se fueron- trabajaban con la camiseta puesta, que amaban a su empresa y no a su salario, pues.
Qué chingón sería ver a todos comprometidos con su empresa. Sería todo tan, pero tan distinto.
Puebla, qué digo Puebla, México sería otro. "Nunca volverás a trabajar si amas lo que haces". Claro que todos queremos dinero y para eso laboramos, pero no debe ni tiene que ser prioridad.
Lástima, sólo fue un sueño.
***
"Exageras" dirán los más críticos.
"No miento y juro que es verdad" responderé todas las veces que me lo pregunten porque así es.
Justo ayer soñé que todos mis compañeros de trabajo -los que están y los que se fueron- trabajaban con la camiseta puesta, que amaban a su empresa y no a su salario, pues.
Qué chingón sería ver a todos comprometidos con su empresa. Sería todo tan, pero tan distinto.
Puebla, qué digo Puebla, México sería otro. "Nunca volverás a trabajar si amas lo que haces". Claro que todos queremos dinero y para eso laboramos, pero no debe ni tiene que ser prioridad.
Lástima, sólo fue un sueño.
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