miércoles 19 de enero de 2011

A miércoles...

Vaya que me ha costado dormir.

Por alguna extraña razón algunas -casi todas- noches no consigo descansar. Digo, el cuerpo humano tiene defectos, es como un auto, pues, pero con sentimientos. Si le pones basura -comida chatarra- como gasolina no te rendirá de la mejor manera. Creo que no debí comparar un coche con la maravilla que somos.

Pero bueno, odio no poder descansar. Casi lo detesto como a las personas que hacen de su vida una monotonía, que hacen las cosas por hacer para que me explique mejor. Es obvio que el planeta Tierra está lleno de esos seres, desgraciadamente.

Necesito un gran respiro. Un par de noches de alcohol y guitarra con canciones de Sabina. Qué buena noche sería si no fuera porque estoy jurado y no puedo emborracharme. Dicen mis amigos que debo estar loco por haber jurado esto. Creo que coincido con ellos y no sólo por el alcohol.

Quien sí debe estar loca es mi amada Cynthia. Eso de quemar las naves y apostar su vida junto a un tipo como yo requiere de mucho, muchísimo valor, pero muchísimo más amor. Del incuantificable para ser exactos.

Si le pagaran por los momentos tan maravillosos que nos hace pasar a mí y a mi hijo, sin duda, estaría entre las mujeres más ricas según Forbes.

Ya no hay tiempo para gastar en sueños. Es el momento en que si no hago realidad las miles de ideas que vuelan en mi cabeza, fracasaré y no puedo permitírmelo. Por Cynthia y Gus. Por mí.

Me va la vida en ello.