jueves 13 de enero de 2011

Y volvió...

Y el tecleador volvió.

El sábado me enteré que un conocido se murió. No rebasaba los 23 años de edad y como siempre, cuando pasa algo así, me hizo reflexionar sobre la vida y la muerte. ¿Qué hay después?

Nadie puede contestar la pregunta, es cuestión de fe o simplemente se cierra el telón y los gusanos lo festejan. "Colgamos los tenis" y ya, no hay nada. Prefiero pensar que iré al paraíso como me lo promete la iglesia si me porto bien.

El árbol navideño volvió al rincón en un par de bolsas negras, se opuso a ser guardado en su caja. Como me opongo a vivir en el "casi", mas o menos así.

No tuve tiempo -según yo- de ir al panteón a saludar a mi tía, pero me acordé de ella y creo que eso cuenta más. Sería hipócrita ir y no sentir lo que siento por ella cuando la pienso.

Quisiera escribir todos los días en mi blog.

No puedo prometerlo.