viernes 18 de marzo de 2011

Llegó el viernes (Santo)

No recuerdo cuándo fue, pero creo que ya tiene algunos meses que pasó.

Un día, sin darme cuenta, empecé a amar los días viernes.

Creo que este amor al día seis (porque así lo dice la Biblia) de la semana es normal en el ser humano. Bueno, para los humanos que trabajamos.

La vida pasa, jamás se detiene, jamás lo hará.

No he aprendido a ser indiferente ante muchas cosas. Lo he intentado, lo juro, pero no siempre puedo evitar enojarme ante actos que no deberían afectarme.

Es mi naturaleza, supongo.

Por lo pronto, me voy a disfrutar el fin de semana con mi familia, con esas dos personas que amo sin condiciones. Por los que vivo, pues.

Estuve a punto de escribir de viejos conocidos -de bares y canciones-. A punto, tal vez el lunes.