jueves 14 de abril de 2011

¿En dónde está?

¿Dónde quedó el mundo sin preocupaciones?

Qué lejos, no podría medir la distancia, quedaron aquellos días en los que las tardes se iban en jugar o en alguna cerveza en compañía de algún amigo en el jardín de la casa de mis padres en donde dormir, la computadora o la tele eran mis eternos compañeros que suplieron a los libros muchos años.

Ya no hay nada de eso.

¿Dormir? a lo mucho, 6 horas.

¿Televisión? si la llego a prender, 15 minutos.

¿Computadora? sí, para trabajar.

¿Las cervezas? Ya no tomo -ni fumo-.

Dejé de ser un chamaco cuando tenía que dejar de serlo. No sé si disfruté mi niñez, debería de plantearme la pregunta: ¿comparado con quién?.

Me viene a la mente la idea: hay quien nació con el futuro asegurado. Inmediatamente me viene otra idea a la cabeza: Hay quien no conoce los juguetes.

Puta vida, bendita vida.

Jodida vida, hermosa vida.

Son esos días en los que quisiera dormir mucho, días tal vez. Soñar algo trágico para despertar y darme cuenta de que fue una pesadilla, sólo eso: una pesadilla.

¿Qué pensará mi hijo de su padre si alguna vez llega a este abandonado blog?

¿Leerá más de dos post?

No sé por qué estoy escribiendo las ideas que llegan a mi mente, no hay una razón, ni una sola.

Hay días en los que un abrazo puede cambiar la vida, literalmente.